¡¡PINCHA EN ESTE BANNER SI QUIERES ACCEDER A NUESTRA NUEVA WEB!!

 

ENTREVISTA A SOBER - 01/12/2005

El recorrido de Sôber resulta ejemplar. En diez años, y partiendo del anonimato propio de cualquier banda novel, consiguieron ascender hasta el punto máximo de reconocimiento y popularidad en la escena rockera nacional. Desde esa cima se despiden legando un trayectoria sin fisuras, ahora recopilada en "Grandes éxitos 1994-2004", un trabajo con el que la formación pone fin a su carrera, aunque eso sí, con posibilidad de retorno. Los cuatro componentes de Sober nos aclaran los motivos que han conducido a la disolución del grupo.

Hace unos meses, cuando Sôber se separó temporalmente, se insistió mucho en que el paréntesis duraría unos meses para desarrollar los proyectos paralelos de Skizoo y Savia, volviendo en 2006 a grabar disco con Sôber. ¿Qué os ha motivado a desaparecer definitivamente?
Carlos Escobedo: En el momento en el que los miembros del grupo tengamos buen rollo entre si, la ventana de la vuelta queda abierta. Puede ser un punto indefinido de veinte años, pero la gente merece ya saber donde están ahora nuestras ilusiones. Estamos las dos partes embarcadas en nuestros proyectos y es un poco a lo que nos debemos. Poniendo el ejemplo del matrimonio hay una separación pero no un divorcio, es lo que define la situación. También tiene que ver que un grupo como el nuestro merecía, para nosotros mismos también, el tener un recopilatorio en el que englobar una década que para nosotros ha sido nuestra década.

¿Existe entonces la posibilidad de que haya una vuelta, en un tiempo sin determinar?
Jorge Escobedo: Mientras hay vida hay esperanza. Como comentaba Carlos sólo se trata de una etapa que estamos viviendo ahora, de una ilusión. Las puertas están abiertas. Si de pronto lo echamos de menos o nos apetece, ya veríamos.
Antonio Bernardini: El tema de los proyectos de Skizoo y Savia es un apéndice un poco anexo a lo que ha pasado, pero porque somos músicos y no te vas a poner a trabajar en una tienda. Sabemos tocar la guitarra, sabemos componer y gracias al estatus que nos ha dado Sôber podemos poner a Savia y a Skizoo no como una banda que empieza sino como un proyecto importante. Eso es una cosa que hemos sabido aprovechar y le debemos dar las gracias a Sôber. Es lo que hay. ¿Qué nos volvemos a juntar? Eso es más personal que si el proyecto funciona o no funciona. Aunque con Skizoo nos vaya bien y vendamos discos, si yo quiero volver a ver a Carlos o a Alberto y componer canciones con ellos habrá vuelta.

¿Si la aventura de Skizoo y Savia hubiese salido mal, estaríamos hablando ahora de nuevo disco de estudio de Sôber en vez de su separación?
Carlos Escobedo: Hay que dejar claro que Sôber ya iba bien, con lo que dejarlo era una absurdez. El hacer proyectos no es si van bien o van mal, creo que un proyecto desde que lo tienes en la cabeza y lo puede plasmar en un disco ya ha ido de puta madre, y si haces un concierto y hay cinco personas ya está yendo de puta madre. Cuando hay cinco personas que aprecian lo que estás haciendo, está funcionando. Otra cosa es que se llegue a ciertos niveles de ventas o que económicamente se satisfaga o no. El triunfar para mí es poder hacer lo que te gusta y dedicarte a la música. Yo creo que todos hemos triunfado ya, o estamos triunfando.

A muchos les sorprende que cuando Sôber había alcanzado su mayor cota de popularidad y ventas se separe y divida en dos bandas paralelas. ¿Por qué ahora?
Antonio Bernardini: Sôber estaba en un punto que muy pocas bandas de rock en este país han llegado. Hemos podido girar y vender más de 150.000 discos, cantidades impensables a día de hoy. Todo el mundo nos dice que somos tontos por dejarlo pero son cuestiones personales. De cara afuera, para el público Sôber era la banda perfecta, pero nosotros estábamos pasando una etapa en la que no estábamos contentos. Teníamos que explotar en algún momento, y en vez de explotar hacia las malas, hacia situaciones tensas, tomamos esta decisión.

¿Qué les diría Sôber a sus seguidores? ¿Cómo les explicaría la separación?
Carlos Escobedo: Yo no creo que se necesite una explicación, los grupos no duran toda la vida. Lo bueno que queda de todo es este recopilatorio que tenemos aquí, unas canciones que siempre van a estar. Pienso que a veces se le da un punto a los grupos que va más allá de la música, y esto no es "Salsa Rosa". Si los cuatro componentes estamos haciendo música, nadie ha sufrido nada. Además somos muy sinceros con lo que hacemos y creo que de ahí esa sinceridad, cuando mejor está Sôber nos apetece hacer otra historia. Eso la gente también lo valora.

En cuanto a la separación ha existido cierta polémica ¿es cierto que la relación entre vosotros se ha deteriorado? ¿Ha determinado eso la disolución de Sôber?
Carlos Escobedo: La polémica poco a poco se va calmando, pero no es una cuestión musical. Lo que hay es una necesidad de compartir escenario con más gente, de comenzar una etapa en tu vida en la que te empiezan a ilusionar cosas que el tiempo poco a poco te va quitando. A un grupo como Sôber el ir a una sala pequeña se nos había olvidado, de repente el arrancar y meterte otra vez en esa lucha te anima también a nivel personal y te ayuda a seguir haciendo música. Personalmente a la hora de componer me motiva el estar ilusionado con algo; cuando tienes que forzar la máquina y hacer un disco más y no te sale… Ese declive yo no lo quería para Sôber, el que tuviéramos que hacer un disco porque llegase el momento de hacer un disco aunque no nos surgiese. La gente que nos dice que somos idiotas por haber dejado Sôber no se preocupa por nosotros, se refieren a que podías estar ganando pasta y ahora estás ganando menos, nadie te pregunta si ahora eres feliz.

¿Cuanto tiempo llevaba tomada la decisión de que Sôber se separase?
Jorge Escobedo: Surge hace un tiempo y ahora queríamos dar una explicación, aunque somos muy libres de hacer lo que nos venga en gana, pero hay que tener un respeto con toda esa gente que nos ha seguido durante estos años y hacer de una forma un poco más oficial que va a haber una separación, si no definitiva, por lo menos sí larga.

¿Cómo ha sido el proceso de selección de los temas del recopilatorio "Grandes éxitos 1994-2004" para sintetizar en diecisiete temas toda vuestra carrera?
Carlos Escobedo: Creo que ha sido tarea fácil, no somos un grupo que tuviera mucha diversidad de set-list en los conciertos, con lo cual eso marca las canciones que siempre llevábamos en directo, han sido las canciones que han marcado. No ha habido gran problemática a la hora de elegirlo, simplemente queríamos tener esas canciones que para nosotros han sido las más importantes, aunque cada uno tenga sus gustos. Hemos englobado también todos los video clips, recopilar todo lo que hemos hecho a destacar y como regalo un DVD de la gira de "Reddo", que además fue la gira en la que llevábamos nuestro propio escenario.

¿Cuáles son vuestros mejores recuerdos de estos diez años como grupo?
Antonio Bernardini: Hay momentos clave. La primera vez que fuimos a un estudio fue uno de los momentos más bonitos del comienzo. El fichaje por Muxxic también nos hizo mucha ilusión, el entrar en una compañía con un grupo de gente con ilusiones y que iba a trabajar para nosotros, eso hizo que "Paradysso" fuese posiblemente el disco que mejor hemos hecho a nivel de ventas y público. También la entrega de premios de MTV en Barcelona como grupo nominado, las giras… Son momentos que hacen que cuando miras para atrás puedas decir que he hecho mi sueño realidad. Con Sôber las cuatros personas que estamos aquí hemos cumplido nuestros sueños.
Jorge Escobedo: Las entregas de discos de oro… Hay momentos en la carrera musical de Sôber que son pletóricos. Cada vez que sales de gira, sales con tu banda y sales a actuar con tu música y sabes que hay gente esperándote son momentos en los que te puedes sentir afortunado.

¿Cómo valoráis la importancia y trascendencia que ha tenido Sôber en la escena rockera de este país?
Jorge Escobedo: Creo que hemos marcado un hito, aunque ha sido complicado. Era arriesgado montar una banda como Sôber Stoned allá por el 90, nos llegaba mucha influencia de música guiri que no se asemejaba para nada a la música que se hacía en este país. Asimilar eso y encima cantarlo en castellano con voces melódicas… Sobrevivir a esos tiempos ha sido bastante duro y año tras año hemos demostrado que hemos sido fieles a lo que creímos en su día. Ahora hay cantidad de grupos que tienen como referente a Sôber y la verdad es que abrimos una puerta bastante importante en el rock nacional. Era impensable que un grupo como Sôber pudiese salir en radios comerciales o en televisión. Supongo que algún día se nos recompensará, al menos sentimentalmente (risas).

¿Qué tipo de ilusiones y sensaciones tenéis ahora con los nuevos proyectos, Savia y Skizoo?
Antonio Bernardini: Con Sôber ya había sensaciones malas que ahora no tenemos, se hacía muy duro ir al local de ensayo, porque estábamos todo el día juntos, todo el día en la carretera, en conciertos, grabando, que si un viaje a Los Ángeles… Llegaba a estar psicológicamente un poco atorado, y creo que nos pasaba a todos. A lo mejor había situaciones personales más tensas, pero eso es algo que pasa en todos lo trabajos y en todas las relaciones. Ahora eso se ha liberado y hay una ilusión como la que teníamos en los inicios de Sôber, vas al local y te apetece tocar, no te importa estar seis horas ensayando. Con Sôber en los últimos años esto era mucho más mecánico: se componía, se ensayaba, se tocaba y no se volvía a ensayar hasta el año siguiente.

¿Cómo queréis que se os recuerde?
Jorge Escobedo: ¡Es que no queremos que se nos recuerde, queremos que se nos tenga presente! Yo no recuerdo a Led Zeppelin, les tengo en la estantería de mi casa y cuando me pongo alguno de sus discos me digo: "Están aquí". La música te da ese potencial, puedo disfrutar de ella cuando quiera porque queda plasmada. No queremos un recuerdo, queremos que se nos respete como músicos, como artistas, como alguien que ha llegado a lo más alto como banda de rock, que además por suerte seguirán haciendo música con otras bandas. Viéndolo de un lado positivo, de un grupo han salido otros dos.

por Raúl Carnicero & Ray Sánchez