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El contenido de este
recopilatorio hace un repaso de las nuevas tendencias musicales bastante heterogéneo,
abarcando desde el pop hipnótico con reminiscencias británicas de Loveless
hasta el metal extremo e industrial de Terroristars, pasando por el guitarreo
garagero de The Wild Savages o la atmósfera stoner de Roboto. Predomina en casi
todos los temas el uso del inglés, con tan sólo cuatro excepciones:
Terroristars, L-Mento y Tristessa, que cantan en castellano, y Zea Mays, que
recurren al euskera. Estos últimos son además los únicos que cuentan en sus
filas con una vocalista femenina. En el lado más positivo de la balanza nos
encontramos con los mostoleños Elecktra, una banda que, moviéndose en parámetros
similares a los de Tool o Sôber, destaca por la elegancia de su sonido y la
emotiva voz de Enrique Reyes, bazas que les han permitido recientemente fichar
por la discográfica madrileña Zero Records. Buenas voces también nos ofrecen
Idioterne (recordando mucho a Eddie Vedder) y los vascos Zea Mays, cuya cantante
evoca por momentos a Anneke Van Giersbergen (The Gathering) o a la misma Alannis
Morrisette. En el apartado de las seis cuerdas se destapan especialmente las
guitarras de Roboto, densas y duras, y las de The Wild Savages, machaconas y
afiladas. La peor parte se la llevan los representantes del siempre cargante
hardcore melódico (Nowayout suenan como una copia de Blink 182, y So Fat no lo
hacen mucho mejor) y los que dan muestras de querer y no poder (a los chicos de
L-Mento habría que explicarles que no todo el mundo puede ser Mike Patton...)
Sin pena ni gloria pasan el funky confuso de Mandalas o el metal ruidoso de Hoax,
mientras que obtienen mejor nota la frescura de Spittledog, la emotividad de
Applebite o la sensualidad de Misery, aunque estos últimos pecan de un excesivo
parecido con Placebo. En definitiva, el resultado de este recopilatorio es
bastante desigual pero correcto, sosteniéndose sobre todo en la excelente
producción de la mayoría de los temas, algo que nos hace olvidar aquellos días
en los que las maquetas eran una cosa inaudible que no dejaba dilucidar con
claridad la calidad de los grupos. El CD es especialmente recomendable para
aquellos de vosotros que estéis interesados en el rock más contemporáneo y os
guste descubrir nuevas bandas, propósito que intentan lograr sus autores y que
siempre es admirable.
por Raúl Ranz |