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El quinteto de
Guadalajara regresa, tras cuatro años de silencio, con un tercer álbum cargado
de rock urbano enmarcado dentro de la línea más genuina que los noventa
fijaran en el desarrollo de este estilo. Doce temas directos, sin pretensiones más
allá de denunciar con sus críticas letras las lacras que forjan esta sociedad
día a día, como los núcleos de poder social y las fuerzas de seguridad, la
televisión y las modas, o los sentimientos de frustración y tristeza que todo
ello reflejan en la conciencia de un mundo cada día peor. Sentimientos de
lucha, en ocasiones de derrota con el alcohol como única vía de escape,
convierten cada corte en una veloz sucesión de rock combativo escupido con
melodía desde las propias calles, con rabia pero con estilo, con trabajados
coros que acompañan la rasgada voz de Emilio, y detalles del saxo de Borlaff
que aportan personalidad, tal vez debería prodigarse más, a esos riffs que
labran a la perfección la esencia del concepto que Taquicardia transmiten en
cada una de sus canciones para dar como resultado un trabajo compacto dónde
resulta complicado destacar algún tema por la similar línea que mantienen en
su conjunto. Se podría reseñar Como Ha Cambiado Todo, con un pegadizo
estribillo que rápidamente hace mella dentro de sus efímeros dos minutos y
medio que saben a poco, o el inicial Por Todas Partes, cuya intensidad no da
lugar ni a un ápice de relajación. Di Que No, Caritas Falsas o Imposible
Detener son también buen botón de muestra de la energía urbana que los
manchegos reflejan en cada acorde. Las guitarras acústicas que abren Lenta Agonía,
el mayor protagonismo del saxo o los coros femeninos ayudan a dotar a este tema
de un carisma especial. En definitiva, un buen disco que llevarse al oído al
que quizás solo le haya faltado un poco más de chispa para llegar a despuntar. por j-kaos |