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Surgidos de las cenizas
de La Perrera, hace ya diez años, los donostiarras han conseguido por fin que
este su cuarto álbum, Siempre Te Diré Que No, vea definitivamente la luz,
después de haberse retrasado más de un año la edición del mismo debido a la
crisis interna de la multinacional Emi, que originó la desaparición de su
subsidiaria Loli Jackson, el sello creado por Dover, bajo el que debía editarse
este disco. Decidiéndose por el camino de la autoedición, a través de GP
Records, el cuarteto nos presenta por fin estos diez demoledores temas, cargados
de punk-rock setentero con reminiscencias del sonido Detroit y el actual rock
escandinavo para dar forma a cortes crudos y directos, dónde la sorprendente
producción de Carlos Goñi no debe llevarnos lugar a engaños, conformando un
disco potente, que fielmente refleja toda la intensidad del destacado sonido que
la banda transmite sobre los escenarios, alejándose de matices y arreglos que
puedan desviar la atención sobre la filosofía que Señor No hábilmente han
sabido desgranar en cada uno de los cortes para lograr un compacto y homogéneo
resultado final, donde la versión del Shin Kicker de Rory Gallaghert junto al
propio Siempre Te Diré Que No que da título al trabajo muestran las notas más
originales de un disco en el que Llámame constituye su hit más definitorio y
destacado, un tema que llevaba más de un año sonando en algún que otro
recopilatorio, y del que se acompaña un curioso videoclip. Fieles a la temática
de sexo, drogas y rock & roll, Tómalo Ardiente es fiel ejemplo de ello, la
línea del grupo se vuelve aún más desgarradora en cortes como Campanas Mil,
Fiestón o Segundos, con el sonido guitarrero siempre característico para dotar
de rocanrol en esencia pura a temas como Cita con el Diablo, Tren de Medianoche
o Mujer Salvaje, el corte que cierra este imparable trabajo con el que Señor No
evitan dejar momentos a la reflexión o el desaliento con este salavaje
cargamento de adrenalina con el que vienen dispuestos a romper cualquier barrera
que se ponga en su camino. por j-kaos |