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A principios de los 90 se consagraron como el máximo exponente del heavy metal,
primero en Argentina y posteriormente en el resto de Latinoamérica. A finales
de la década, tras un importante bajón creativo, decidieron poner punto y
final a la aventura. Pero cuando hace poco menos de dos años fueron tomando
forma los rumores que indicaban a una nueva reunión de Rata Blanca, la
expectación se fue acrecentando, y solo se vio satisfecha con el regreso a los
escenarios de la banda de Buenos Aires, con el incentivo extra de ver nuevamente
reunidos a Walter Giardino (guitarra solista) y Adrián Barilari (cantante), quién
volvía 6 años después, tras haber pertenecido a la época más gloriosa del
conjunto platense. Con Guillermo Sánchez como bajista, Fernando Scarcella a la
batería y Hugo Bistolfi a los teclados completando el grupo, acaban de sacar a
la luz El Camino del Fuego, que marca el regreso al estilo original de la banda,
centrada en un heavy metal clásico. El disco se abre con El Amo del Camino,
tema directo y de impronta netamente rockera, toda una declaración de
intenciones donde se manifiesta el duelo interpretativo entre la guitarra de
Giardino y la voz de Barilari, dando paso a un segundo corte mucho más melódico,
Volviendo a Casa, un medio tiempo cercano al AOR que demuestra la enorme calidad
compositiva de este genio argentino de las seis cuerdas. Los riffs metálicos se
apoderan de nuevo de La Canción del Guerrero, evocando claramente una atmósfera
“purpleiana” en Abeja Reina (Giardino siempre ha reconocido su admiración
por Ritchie Blackmore) y Lluvia Púrpura, cuya letra recuerda los sueños de
juventud con los que descubrieron el rock & roll, influidos por las
formaciones de los setenta. El ritmo continúa imparable con el sexto corte, Señora
Furia, adornado con toques de psicodelia, dando paso a Sinfonía Fantástica, en
una línea más pausada a lo largo de sus casi diez minutos de duración en los
que su melodía te atrapa inexorablemente en un canto a la libertad frente a la
opresión militar. La atmósfera adquiere un tono especial con Cuando la Luz
Oscurece, una intensa balada que configura el tema más destacable de todo el
disco, con una guitarra de Giardino que parece derramar lágrimas como fondo a
una espectacular interpretación de Barilari. Tras la calma aparecen los ritmos
más veloces con el noveno corte, En Nombre de Dios?, dura crítica a un mundo
creado con tantas miserias, tras el cual cierran con Caballo Salvaje, de nuevo
recordando a los clásicos, un álbum con el que Rata Blanca dejan claro a los más
escépticos que tienen cuerda para mucho tiempo, después de firmar uno de los
mejores trabajos de su carrera. por j-kaos | ||||||||||||||||||