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Ya lo decía mi abuelo:
la veteranía es un grado. Y discos como el de esta jovencísima banda catalana
son un claro ejemplo de cómo las ganas y la ilusión no siempre son capaces de
superar la falta de experiencia y de calidad. Resulta triste saber la cantidad
de bandas capaces e innovadoras que se pudren en su local de ensayo y comprobar
que muestras tan claras de falta de talento como esta tienen ocasión de ver la
luz. Lo que han perpetrado estos cuatro chavales es un álbum del thrash metal
más obsoleto, repetitivo y ramplón, aliñado con unas letras muy
reivindicativas pero excesivamente generacionales y nada elaboradas. Sus textos
caen con facilidad en los tópicos de siempre sin la más mínima sutileza,
demostrando una alarmante falta de imaginación y de estilo. En el aspecto
musical, pecan de excesiva simpleza y homogeneidad, con ritmos muy machacones y
repetitivos que hacen que echemos de menos desarrollos instrumentales más
trabajados, sobre todo en lo que se refiere a las bases (aunque probablemente
sea el bajo el instrumento que más convence). Quizás el único tema que se
salga un poco de la tónica general sea “Escoria”, que introduce algunos
toques de funky y más rapeo en la línea vocal, pero sin demasiados alardes.
También llama la atención “41 bales”, una pieza que arranca más lenta y
cuya letra habla del caso del joven negro Amadou Diallo, abatido de 41 disparos
por la policía de Nueva York cuando sólo pretendía sacar su cartera del
bolsillo para identificarse. La historia es la misma que cantaba un Bruce
Springsteen cargado de intensidad y sentimiento en “American Skin”, aunque
cualquier comparación entre el “Boss” y estos muchachos sería poco menos
que una blasfemia. Entre los aspectos más positivos podemos salvar algunos
solos de guitarra, sencillos pero efectivos, mientras que en el polo opuesto son
las voces las que hacen más agua. La producción se queda simplemente en
correcta, aunque ni el mismo Rick Rubin habría podido conseguir desde la mesa
de mezclas un mayor salto cualitativo teniendo como punto de partida estos
temas. A aquellos que busquéis una buena banda catalana de thrash metal, os
recomiendo que intentéis rescatar los viejos vinilos de Legion, aunque siempre
podéis darle un voto de confianza a estos chicos y esperar que mejoren en sus
próximas obras. por Raúl Ranz |