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ARTISTA: KATARRAMA STUMA
ALBUM: KATARRAMA STUMA
AÑO: 2003
COMPAÑIA: EL LOKAL
WEB OFICIAL:

http://www.katarramastuma.com

WEB COMPAÑIA: http://www.nodo50.org/ellokal/
1. Hundir la flota
2. Yonki
3. Inepta
4. Conflicte
5. Viejo rancio
6. Entorno animal
7. Escoria
8. Stuma (instrumental)
9. Tempus Fugit
10. 41 Bales
11. Fichas
12. Sobrevivir
13. Marihuana

        Ya lo decía mi abuelo: la veteranía es un grado. Y discos como el de esta jovencísima banda catalana son un claro ejemplo de cómo las ganas y la ilusión no siempre son capaces de superar la falta de experiencia y de calidad. Resulta triste saber la cantidad de bandas capaces e innovadoras que se pudren en su local de ensayo y comprobar que muestras tan claras de falta de talento como esta tienen ocasión de ver la luz. Lo que han perpetrado estos cuatro chavales es un álbum del thrash metal más obsoleto, repetitivo y ramplón, aliñado con unas letras muy reivindicativas pero excesivamente generacionales y nada elaboradas. Sus textos caen con facilidad en los tópicos de siempre sin la más mínima sutileza, demostrando una alarmante falta de imaginación y de estilo. En el aspecto musical, pecan de excesiva simpleza y homogeneidad, con ritmos muy machacones y repetitivos que hacen que echemos de menos desarrollos instrumentales más trabajados, sobre todo en lo que se refiere a las bases (aunque probablemente sea el bajo el instrumento que más convence). Quizás el único tema que se salga un poco de la tónica general sea “Escoria”, que introduce algunos toques de funky y más rapeo en la línea vocal, pero sin demasiados alardes. También llama la atención “41 bales”, una pieza que arranca más lenta y cuya letra habla del caso del joven negro Amadou Diallo, abatido de 41 disparos por la policía de Nueva York cuando sólo pretendía sacar su cartera del bolsillo para identificarse. La historia es la misma que cantaba un Bruce Springsteen cargado de intensidad y sentimiento en “American Skin”, aunque cualquier comparación entre el “Boss” y estos muchachos sería poco menos que una blasfemia. Entre los aspectos más positivos podemos salvar algunos solos de guitarra, sencillos pero efectivos, mientras que en el polo opuesto son las voces las que hacen más agua. La producción se queda simplemente en correcta, aunque ni el mismo Rick Rubin habría podido conseguir desde la mesa de mezclas un mayor salto cualitativo teniendo como punto de partida estos temas. A aquellos que busquéis una buena banda catalana de thrash metal, os recomiendo que intentéis rescatar los viejos vinilos de Legion, aunque siempre podéis darle un voto de confianza a estos chicos y esperar que mejoren en sus próximas obras.

por Raúl Ranz