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El regreso de los
sevillanos debe calificarse ante todo como sorprendente. El “Mar Etílico”
en el que se han zambullido para dar como resultado este su cuarto trabajo
discográfico poco tiene que ver con la banda que hiciese arrancar su nombre
desde los circuitos más undergrounds sureños con un par de trabajos como ¡A
Jhierro! y ¡Dejarme Viví!, piezas básicas de rock rabioso y comprometido, que
desembocaran en Tragando Sin Escupir, su anterior disco, obra maestra de
nuestros tiempos, que les colocó en el candelero como la más seria alternativa
del punk rock estatal. Pero el giro ha sido radical, tan imprevisible que uno
debe primero asegurarse que la banda que está escuchando sigue siendo el mismo
cuarteto andaluz, para observar tan solo un cambio en la formación, con la
incorporación de Kike Ruiz como bajista, un productor distinto, Alfonso
Espadero sustituyendo al “reincidente” Madina, y pocas variaciones más para
justificar un brutal cambio estilístico, difícil de definir, que les hace
caminar entre un tema y otro sin una personalidad clara. Su atrevimiento ha
llegado desde hacer una versión de Triana, Recuerdos de una Noche, con un
marcado carácter árabe-andalusí, pasando por piezas que se aproximan al
mestizaje social, Impotencia, que parece acercarles a Manu Chao, o la propia Mar
Etílico que define el disco, con toques además de reggae y chill-out. Rock
festivo regado con pinceladas de ska para reivindicar la homosexualidad
masculina en Leh’gou se alterna con las formas más endurecidas de
Globalicemos... Nuestros Corazones frente a los inquietantes cambios que
configuran La Ruta de la Plata o Puerca, navegando desde ritmos más clásicos
del punk-rock para dotarlas finalmente de un carácter vanguardista más propio
de las últimas tendencias rockeras. Sin duda los momentos más destacados se
alcanzan con Tras la Esquina, cuyo guitarreo supone un cierto guiño a los Gérmenes
de siempre, aderezado por un estribillo suavizado, Desde el Puente, tema que
abre el trabajo con esas dosis de fusión entre los pasajes mestizos y las
partes más contundentes, y, sobre todo, con Otra Vez en tus Manos, uno de los
cortes más impactantes del año, donde la banda sintetiza el carácter y la
genialidad de quien es capaz de lo mejor, como en este tema, y de lo peor, punk-rock
de altura para recordarnos que siguen ahí, aunque en cierto modo perdidos en un
mar de confusión que no sabemos hacia que territorios les harán evolucionar,
eso es toda una incógnita. por j-kaos |