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FESTIVAL PROFANA ROCK 2005 - LA CUBIERTA, LEGANES (MADRID) - 02/12/2005

            Lugar, La Cubierta de Leganés. Por delante más de doce horas del mejor rock español con un cartel que más de uno jamás se hubiera imaginado en un solo día. En la puerta, la primera en la frente: Barricada y Los Suaves se caen del cartel según los primeros rumores por razones que nadie consigue explicarnos. Se nos empiezan a poner las caras largas, pero preferimos no creernos lo que sólo son rumores y enfadarnos una vez que nuestros ojos comprueben la veracidad de tales afirmaciones (lo de Los Suaves terminaría siendo verdad, por razones totalmente comprensibles, digan lo que digan). En la puerta, muy pocas personas haciendo cola, lo que no nos sorprende excesivamente (a las cuatro de la tarde de un viernes en Madrid mucha gente sigue trabajando), pero nos desanima un poco. A pesar de todo, una cosa nos alegra: ¡hay menores entre el público! Parece que por una vez alguien ha hecho la vista gorda y permiten a la juventud de este país que disfrute de algo que es patrimonio de todos: el Rock. A partir de ahí, se apagan las luces y comienza la locura colectiva de una jornada que terminaría siendo increíble. Y única por la estupidez de una sola persona.

            MALAS NOTICIAS: Apenas ha comenzado su existencia, sólo dos años de edad, y estos barceloneses fueron los encargados de inaugurar esta reunión de amigos que prometía una dura pero enriquecedora jornada. Presentando su nuevo disco, Sin Palabras, obsequiaron a las pocas decenas de personas que se encontraban allí con Mundo basura y, con alma de rock and roll, Otra más. El cielo no se veía pero la parroquia quedó Cegada por el fuego mientras abatía las palmas intentando animar a un descamisado Edu (vocalista), a un acompasado Raúl (guitarra), a un feroz Manolo "Lobo" (bajo) y a un invisible Emi (batería). Con Esperanza quebrada el grupo se sacudió su quietud y Edu se asomó al pie del escenario para poco después repartir "sus mejores deseos" (unas pegatinas) entre las primeras filas. La fiesta se animaba poco a poco con el solo de bajo destapando Hasta morir a la que siguió la repulsa social de No me cuentes historias. Y para terminar Mala vida, single del citado disco que sorprendió con su inicio tranquilo al que siguió un desenvuelto sonido hardrockero. Rock urbano como aperitivo y un sonido nítido de instrumentos que se sobrepuso al excesivo volumen de voz. ¿Malas noticias? No señores, el comienzo de una prometedora agrupación.

            HAMLET: Como por arte de magia, algunos centenares de personas aparecieron de la nada mientras se preparaba el tablado acorde con los propósitos de los siguientes protagonistas, los veteranos madrileños llamados Hamlet. Y es que, destacada desde el fondo, la portada del disco Syberia arropó en todo momento la actuación de estos esbirros bajo los acordes del llamado new metal, mezclando thrash, en ocasiones rap, y hardcore. Una "escandalosa" intro abrió camino para que Ceremonia T. V. rompiera el silencio reinante de una manera bastante estridente pues el sonido era muy malo y había desajustes en las guitarras. Incluso a Molly le jugó una mala pasada el micro, tal vez como venganza por haber tirado anteriormente el soporte de forma violenta. Menos mal que con una inyección de 12.111 revoluciones Crónica antisocial derribó todos los percances que se subsanaron para alegría de los espectadores. Resultaba curioso ver a Molly, apoyado como de costumbre sobre los amplificadores, con su nueva imagen (pelo corto). Lejos del insomnio empezó la cuenta sin final en Muérdesela, y mientras que Madrid hacía mucho ruido el doble bombo de Paco continuaba el parón de este tema. Aislados fue la encargada de presentar el nuevo disco, Syberia. Y de las frías estepas siberianas se pasó al tórrido inferno con temas de la talla de El mejor amigo de nadie y Denuncio a Dios en los que Pedro y Luis a las guitarras se descosían a cabezados. Tras Imaginé, un gélida acometida golpeó la jeta de Jodido facha al son de cientos de voces y palmas acompañando a Molly que andaba de una lado a otro sin tregua mientras Álvaro daba buena cuenta de su bajo. Tu medicina sirvió de brebaje ante tanta locura musical y la ejemplar Irracional dio por zanjada la actuación de Hamlet que fue de menos a más y que se metió a un joven público en el bolsillo. Ningún obstáculo es lo suficientemente grande para detener a las disciplinadas ordas llegadas de las frías tierras de Syberia.

            BOIKOT: La Cubierta empezaba a registrar un aforo un poco mayor, aunque sin demasiados ánimos para la esperanza cuando Boikot hacían acto de presencia sobre el escenario. Antes habían hecho una prueba de sonido larguísima, propiciada por la caída de uno de sus amplificadores durante el montaje. Al menos los madrileños intentaron hacerla lo más amena posible, dando retazos de Korsakov y The Trooper de Iron Maiden, poniendo al respetable a cantar desde el primer momento, preludio de lo que acabaría siendo una locura colectiva. Salieron dispuestos a comerse el festival y vaya si lo lograron. Desde un Grass que comenzó subiéndose a una de las torres de luces para divisar a toda la gente, hasta un Zapata que se marcó el típico discursito antes de cerrar el concierto, y que lo alargó tanto que casi no llega a comenzar Korsakov con la banda. Entre medias, dieron un recital espectacular de cortes tanto antiguos como nuevos: Llorarás, Tekila, la versión del Zu atrapatu arte de Kortatu rebautizado como Nos quieren detener, Pueblos con una invitada que no conseguimos saber quién era, Tierra quemada, La vieja excuela, o la versión de Piperrak de Cualquier día que montó el pogo más brutal que se haya podido ver en mucho tiempo en Madrid. Tuvieron un sonido que renqueaba muchas veces, propiciado por el problema del amplificador; pero supieron lidiar con ello y echar toda la carne en el asador a pesar de la hora tan temprana.

            LUJURIA: Otra noche más, otra sesión y más pasos sobre el entarimado de estos segovianos cargados hasta los dientes del potente sonido del metal pesado. Igual de vivos que de costumbre, salieron a la arena para engullir sin tapujos a la masa que se arremolinaba sobre la arena de la plaza. Escuadrón 69 efectuó el primer bombardeo del característico "sex list" enlazando con los maestros Mozart y Salieri, con lanzamiento de papel higiénico incluido que "Chepas" remató de una acertada patada enviándolo a su lugar de origen. Y menos mal que Lujuria no vino en helicóptero, para choteo de la tropa, y aposentó las bases con Dejad que los niños se acerquen a mí para que cientos de personas se partieran el pescuezo siguiendo el tañido de la guitarra de Julito, el rasguear de Gallardo al bajo y la astucia de Fernando a las baquetas. Tuvo Óscar el detalle de mencionar a Soziedad Alkohólika como uno de los mayores exponentes de la libertad de expresión en este estado previa presentación de todo un símbolo como es María Martillo, que una "enrojada" Nuria se encargó de inaugurar. Como dos almas gemelas, Hijos de la furia y Espinas en el corazón se estrecharon los brazos y pusieron los sentimientos a flor de piel. Un Traidor, muy coreado, se dio de bruces contra un muro, o mejor dicho una puerta, cuando pretendía infiltrarse para alcanzar a ser Estrella del porno. Uno de los momentos que más se recordarán fue la aparición de una de las mejores promesas de las seis cuerdas, Nacho Mur, que con sus 16 años dio todo un recital y se llevó todo el protagonismo al participar en Corazón de heavy metal. Tras una breve pausa, el público siguió disfrutando y desmelenándose con Joda a quien joda y Merece la pena. Al término, Larga vida al rock and roll y Vamos muy bien, de Barón Rojo y Obús, respectivamente, claudicaron un repertorio muy completo a pesar del tiempo asignado. Un sonido bueno y un Óscar subiéndose al andamiaje de los focos fueron algunas de las notas predominantes. No podían faltar estos segovianos a una cita tan importante como esta, entraron a destajo y salieron por la puerta grande.

            S. A.: Junto con Los Suaves, quizás los más esperados de la noche. Camisetas negras con el logo de los vitorianos se podían ver en casi cualquier rincón de Leganés desde el comienzo de la tarde. Óscar de Lujuria fue el encargado de presentarlos clamando contra la campaña tan absurda de criminalización a la que siguen estando sometidos a pesar de que la justicia les haya dado la razón. Soziedad Alkohólika siguen siendo S.A. a pesar de todo y en un festival (y generalmente en cualquier descarga) se dejan de historias y hacen lo que mejor saben hacer: tocar. Y de qué manera. En esta ocasión, pudimos ver a una banda que era casi incapaz de seguir a Rober. No sé qué le ocurriría esa noche, pero no era humano. De hecho, un disco con una velocidad como su Directo parecía un disco de baladas al lado de la caña que imprimieron al concierto aquella noche. De eso se encargaron canciones como Tiempos oscuros convertida en una apisonadora de sonido, o Palomas y buitres con los redobles más bestias que yo haya escuchado nunca. Desde ahí, ni un respiro al personal: Padre Black & Decker, Ratas, Piedra contra tijera enlazada con Peces mutantes, No kiero participar, Inocentes, La aventura del saber, Los buenos momentos, Pauso bat con todo el mundo cantando en euskera, Cuando nada vale nada, Automarginao momento de la noche que algunos nostálgicos agradecimos bastante dando botes sin parar, S.H.A.K.T.A.L.E. con dedicatoria al Rey y una fuerza sobrehumana, Ya güelen para demostrar que no tienen miedo de decir lo que piensan, Cienzia asesina, y el típico final del grupo con Mótxalo que puso a todo el mundo a bailar pogo, Feliz falsedad y un Nos vimos en Berlín que rozaba la velocidad de la luz.

            BARRICADA: Se alteraba el orden de grupos previstos, lo que terminaba de confirmarnos que Los Suaves se caían definitivamente del cartel. Muchos nos pensábamos lo peor sobre los componentes (perdonadnos, Yosi, Cereijo y compañía por nuestra falta de confianza), pero nos quedaba el consuelo de pensar que íbamos al menos a disfrutar de un concierto de Barricada que se alargaría un poco más debido a la ausencia de los gallegos. A pesar del mal sonido con el que comenzaron La silla eléctrica, en el que los coros brillaron por su ausencia, quisieron comerse La Cubierta y de verdad que lo hicieron. De hecho, al finalizar el concierto, todo el mundo los aupaba ya a la categoría de los mejores, a pesar de no haber disfrutado del resto de bandas. Además, muchos no decidieron ni esperar a ver qué pasaba con el resto, y abandonaron el recinto al finalizar el conciertazo de los navarros. Y es que con un set-list como el que se marcaron los navarros, no es de extrañar: Objetivo a rendir, Sean bienvenidos, Tiempos que arden, Písale, Víctima, una Okupación irreconocible hasta para cantarla debido a lo que la retocaron, Todos mirando, Hombre mate hombre, No sé qué hacer contigo que supuso enésima locura colectiva del concierto, A toda velocidad, Oveja negra, El trompo, Tentando a la suerte, Rojo, Animal caliente, Contra la pared, No hay tregua con la colaboración de unos Boikot con más ganas de fiesta que de otra cosa, y el broche de oro de En blanco y negro. Entre medias, unos Barri que no pararon de moverse, especialmente El Drogas que está viviendo una especie de segunda juventud desde que decidió afeitarse la cabeza, y un batería que ha supuesto una inyección de fuerza y técnica que todo el mundo agradece.

            OBÚS: La noche seguía su curso y la siguiente comitiva en saltar a la palestra fue una de las leyendas vivas del rock estatal, los omnipresentes Obús. Como llegados directamente de los gloriosos años de la década de 1980, Fortu, Paco, Fernando y Juan Luis, surgieron Sin dirección encaminados a satisfacer las ansias del poco más de millar y medio de personas que se agolpaban en el coso taurino. Desde el fondo del abismo, y después de una mañana infernal en el trabajo, Cualquier noche sale el sol dio de lleno con las expectativas que los exigentes contertulios se habían programado con la actuación de estos madrileños. Cautivos y Más que un Dios despejaron el camino para que el progreso se apoderara del auditorio y de esta manera la Autopista se prolongó más allá del escenario por el sorprendente juego de luces y efectos de niebla que sumergieron a la concurrencia en un éxtasis de metal. Todos quisieron ser como El que más y todos sacaban pecho en procesión ante Te visitará la muerte pero sólo unos pocos presumían canturreando Sólo lo hago en mi moto. Otros se atrevieron a decir Que te jodan aunque todos tuvieron que claudicar porque, poderoso como el trueno, poderoso caballero es don Dinero, dinero (prolongada excesivamente sin necesidad). Se arrimaba el término de este imperecedero conjunto no sin antes entonar Vamos muy bien y Va a estallar el obús que provocaron una increíble estampa al ver tantos cientos de gargantas cantando al unísono. Bajo los acordes de un tema instrumental, Fortu fue presentando a su gente para terminar hincándose de cabeza en uno de los amplificadores para asombro de toda la grada. Botella en mano, se despidió con Esta ronda la paga Obús en una sensacional representación que rememoró una parte de la historia del rock estatal que nunca debemos olvidar. "Almas de metal, campos de batalla, a las doce están viendo la actuación".

            TIERRA SANTA: A mucha gente le parecen excesivamente secos en directo. Casi no hablan y se limitan a tocar una canción tras otra, algo que en un festival muchas veces se agradece debido al poco tiempo con el que cuenta cada grupo. En este caso, aunque no se pusieron parlanchines, sí que se movieron y demostraron las tablas que se les supone, combinándose entre ellos perfectamente y dando lo mejor de sí como músicos al público. De hecho, se puede decir que el mejor sonido les correspondió a ellos. Con el primer tema de su último trabajo, Nerón, salían a todo trapo dispuestos a enseñar en qué consiste su definición de heavy-metal. Apocalipsis con un trabajo de coros que dejaron asombrado a más de uno. Alas de fuego con unas guitarras dobladas de infarto, Sangre de reyes convertida en una auténtica bomba de relojería, Indomable en la misma línea, Nací siendo libre, Una juventud perdida introducida por el teclado y con una banda totalmente empastada y profesional, Rumbo a las estrellas, La canción del pirata que propició que todo el mundo levantara los cuernos y se dejara lo poco que les quedaba de cuerdas vocales. Amenazaban con irse, pero decidieron hacer un bis con Pegaso y Legendario que consiguieron levantar a todo el mundo a pesar del cansancio acumulado. Sencillamente correctos.

            SILVER FIST: Pese a quien pese, Silverio Solórzano sigue irradiando esa magia que siempre le ha caracterizado. Se dejó ver en uno de los lugares en donde más le gusta estar, codo a codo entre el resto de espectadores poco antes de la actuación que él y sus compinches iban a despachar. Atronadora apertura con la introducción de la banda sonora de Terminator al que siguió el prometedor vuelo del Ave Fénix. A palabras necias oídos sordos, eso es lo que debió pensar el grupo al interpretar El predicador, y nadie podrá callar la voz de la verdad a pesar de cualquier contratiempo. Cielo o Infierno puso más de una duda existencial al descubierto, Aunque no estés aquí la delicadeza y la sensibilidad. Silver presentó un nuevo tema del próximo disco, su título no quedó muy claro, Gota de sangre. A pesar de las horas transcurridas y de que muchas personas habían abandonado el recinto, Silver se dirigió a los fieles amigos allí reunidos tal vez pensando Puedo oírte gritar. A partir de ahí, un enfado considerable y razonable de Silver Fist (algún grupo se excedió más de la cuenta en su ejercicio asignado) aceleró y recortó los temas programados por la escasez de tiempo. Con Tú y yo y envueltos En llamas terminaron su actuación Silver, Iván, Diego, Jose y Nacho, que no se pudo disfrutar en su plenitud porque, pese a los esfuerzos de todos los componentes, el sonido dejaba mucho que desear, sobre todo en la grada, y el cansancio hacía mella en todos los presentes. Pero no fue un final, fue tan sólo un viaje más en el largo recorrido de una de las mejores bandas del panorama actual.

            SAUROM LAMDERTH: Demasiado tarde era ya cuando unos gaditanos juglares pisaron la escena. Su aparición fue como una revitalizante bocanada de aire fresco. Tonos graves sonaron cuando la Marcha Imperial de la Guerra de las Galaxias dejó expectante al ya escaso público que arrancó de su somnolencia cuando comenzó Las minas de Moria. Fuegos de artificio hicieron brillar el coso y más de uno creyó estar ya dormido cuando hicieron su aparición dos hermosas jóvenes que contorsionaban su cuerpo con gran erotismo. En una jornada tan larga El Luthier nos guió por un mundo de ensueño en un viaje que iba De Hobbiton a Los Gamos mientras una mujer vestida de hada espolvoreaba confeti y brillantina por doquier. El sonido era malo pero una vez más se pudo comprobar la polivalencia de Narci, con la guitarra, la flauta y la gaita. La versión de Over the hills and far away de Gary Moore, La disolución de la compañía, nos llevó ante El arquero del rey. La velada llegaba a su ocaso y siguiendo los pasos de Nostradamus la sensacional Mendigo clausuró con otro torrente de fuego este recital.

            Lejos de ser una jornada festiva, muchos despropósitos se encargaron de minar los ánimos tanto de organizadores, grupos, empleados, público y de toda persona que directa o indirectamente estuvo implicada en el buen funcionamiento del pretendido festival. Y lo que nos parece vergonzoso y una falta total de respeto fue ver cómo en el último tema del último grupo que actuó las luces de la plaza empezaran a encenderse y que un selecto grupo de jóvenes "invitara" a abandonar las localidades a toda la gente mientras aún sonaban los acordes sobre el escenario. No queda más que dar las gracias a todos los grupos por su inconmensurable esfuerzo, Malas Noticias, Hamlet, Boikot, Lujuria, Soziedad Alkohólika, Los Suaves (presentes de corazón), Barricada, Obús, Tierra Santa, Silver Fist, Saurom Lamderth, porque sin vosotros la ilusión de tantos cientos de seguidores se hubiera extinguido. ¡¡Nos vemos en la próxima!!

            NOTA ACLARATORIA: Desde Rock Estatal.com nos negamos a recordar este concierto por el nombre que lo ha conocido todo el mundo hasta ahora. Preferimos pensar que fue un concierto de un buen número de grupos que merecen todo nuestro apoyo después de lo que ha ocurrido, que surgió de manera espontánea y que se celebró en La Cubierta de Leganés. Desde aquí queremos expresar todo nuestro apoyo al personal de seguridad, técnicos, organizadores y demás personal que trabajó ese día porque todo saliera bien y que quizá se haya visto salpicada sin razón por la actuación vergonzosa de una persona que, esperemos, sea detenida tarde o temprano por La Policía y asuma toda la responsabilidad de sus estúpidos actos (firmar cheques sin fondos está penado con cárcel).

texto por Kdunskaldir & Miguel Proudhon

fotos por Robe Alonso