De izda. a dcha., Alfonso (bajo y voz), "Use" y "Archi" (guitarras), y "Ciri" (batería). (FOTO: Juan Palacios)

 

Soltando Lastre. Bajo estas premisas nos recibió el cuarteto madrileño en los estudios Red Led para mostrarnos esta nueva obra, cocinada a fuego lento por Tony López y mimada con esa clase que los de Usera saben imprimir a cada disco que extirpan de alma y barro.

 

Tan solo tres son los años que esta vez hemos debido de aguardar para una nueva edición de Desastre, tras la larga espera que supusiera su anterior Callejón Desastre, para volcarnos hacia una obra que denota un ligero y equilibrado paso hacia la madurez, un chispazo más intimista y reflexivo, supervisado por Tony López, productor habitual de Ska-P –y todo un seguro al frente del sonido-, y limado de colaboraciones (tan solo Trapa de Matando Gratix frente al elenco que desfiló por el regreso anterior), pero regado por ese inefable espíritu de barrio que desde siempre ha marcado orígenes y definiciones.

En la imagen, el reputado Tony López y su equipo junto a la formación de Usera. (FOTO: Juan Palacios)

 

‘Soltando Lastre’, como mejor ejemplo, el que supone el primer single de una producción a la que da nombre y expresa en tiempos contenidos, en intenciones declaradas y en optimismo superpuesto para avalar otra nueva etapa. Etapa cuyo segundo single supondrá ‘Un Abrazo al Dormir’, tema más descarnado, con fuerza instrumental y pasajes más sombríos. Pero también nos muestran lugar a la sorpresa, y así ‘Carta a Clara’, basada en una carta una madre de la Plaza de Mayo a una nieta desaparecida nos revela a voz y piano un inesperado cierre para un álbum en el que también tienen cabida las líneas rockeras tildadas de percusiones, ‘Tambores de Guerra’, la pegada de ‘De Pena’, la clásica línea de imparable directo en ‘Miradas Empañadas’ y esos temas con impronta como ‘Haciendo Promesas’, donde el propio vocalista parece dejarse el alma en cada estrofa.

 

En definitiva, ese camino a la madurez, esa perfilación de sonido y arreglos, esa esencia urbanita siempre presente y ese espíritu inquebrantable que han llevado a los de Usera a cumplir dos décadas en pie de guerra y las ilusiones intactas; más sabios, más viejos pero igual de eternos y entrañables, representando esa clase obrera del rock, no negada de buen gusto pero con los pies siempre a ras de acera. Alma de rocanrol, siempre eterna, como la que se perfila en sus canciones y que a buen seguro hará las delicias, a primeros del mes de marzo cuando Soltando Lastre vea la luz, tanto de sus incondicionales como de cualquier buen degustador del rock a la antigua usanza. Con espíritu.

 

(Texto y fotos: Juan Palacios)

 

 
 

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