Gorka Urbizu (guitarra y voz), Galder Izaguirre (batería) y David González (bajo). (FOTO: Archivo)

 

El pasado 7 de noviembre, tuvimos la oportunidad de escuchar el nuevo disco de Berri Txarrak en un pase especial para la prensa. Haria es el séptimo trabajo de los navarros y ha sido grabado en Venice (Los Ángeles) bajo la supervisión del célebre Ross Robinson.

 

¿Qué hace una chica como tú, en un sitio como este? O aplicado a este caso, ¿qué hace Ross Robinson, con un grupo como éste? Pues sin duda, ofrecernos un resultado único, tanto en términos sonoros como en estructuras. Cuando se anunció quién iba a ser el nuevo productor del nuevo disco, todos nos quedamos sorprendidos. No es de extrañar, Ross Robinson ha trabajado con bandas tan dispares como The Cure, Korn, Vanilla Ice o Slipknot. ¿Sería esta una decisión acertada? ¿Cómo afectaría al sonido final del grupo? Pues sin más preámbulos, paso a contároslo.

En la imagen, Ross Robinson registrando las líneas de bajo de David González. (FOTO: Archivo)

 

El disco está formado por doce temas de corte muy diferente a su último trabajo Payola. Desde el minuto uno el disco, va como un tiro, directo, rabioso, sin respiro, gritándote en la cara. El tema que abre, ‘Sugea Suge’, da muestras de la crudeza sónica de la que hace gala el disco. Pero no nos equivoquemos, la producción es impecable, cada canción se nota que ha sido mimada al milímetro, añadiendo capas sónicas y dando forma a un sonido compacto pero a la vez crudo. Con el single de adelanto, ‘Albo-Kalteak’, os podéis hacer una idea del sonido general, pero no de los pequeños detalles que esconde. Buena prueba de ello son canciones como ‘Haria’, una de las más destacables; melódica, pero con un Gorka rabioso en su tramo final. Si con el cuarto corte, ‘Guda’, te escupen a la cara, con ‘Lepoak’ vemos por qué Ross Robinson era una más que acertada elección para el disco. Un tema con un riff muy metalero, pesado y donde se nota el toque “Robinson”.

Gorka Urbizu se ha vuelto a encargar de grabar todas las guitarras de este disco. (FOTO: Archivo)

 

Me ha sorprendido lo empastada que suena la banda. Sería raro que dijera esto si no fuera porque la formación ha sufrido cambios a lo largo de estos últimos años. La sensación general es que llevan toda la vida tocando y buena prueba de ello es el sonido de las baterías, gran trabajo de Galder Izaguirre. Las canciones no superan los cuatro minutos en líneas generales, pero no os engañéis, tampoco es un disco de consumo rápido. Como he dicho, han jugado mucho con las capas de sonidos y el perfecto ejemplo es ‘Lehortzen’, tema que cierra el disco y donde el grupo juega con su lado psicodélico, añadiendo toda clase de efectos, a la par que el tema reposa bajo un trasfondo íntimo. En líneas generales, el disco está plagado de riffs contundentes marca de la casa y nuevas exploraciones por territorios cercanos a Queen Of The Stone Age (Harra) o muy pesados y rabiosos como Makuluak. Me han gustado mucho las estructuras de las canciones, huyendo a veces de los tópicos y dando una vuelta de tuerca más para que el oyente se sorprenda y la originalidad no pese sobre la esencia del grupo, pero si aporte nuevas líneas.

Aspecto de la casa-estudio que Robinson posee en la localidad angelina de Venice. (FOTO: Archivo)

 

Cabe reconocer, que si un grupo cruza el charco y se aventura en un proyecto de este tipo, no es sólo en busca de un nombre que poner en los créditos de su álbum. El sonido es espectacular, la batería suena contundente, el bajo tiene una presencia única y las guitarras, aunque poco compactas en general, suenan crudas y perfectamente empastadas con la banda. Por último, me gustaría destacar la colaboración de Matt Sharp (ex Weezer, The Rentals) en uno de los mejores temas del disco: ‘FAQ’. Es el tema más compacto en términos guitarreros y sin duda en directo tiene que ser de obligada inclusión en su setlist. Los fans os estaréis preguntando cómo será el nuevo trabajo de Berri Txarrak. Mi veredicto, y eso que con una escucha no soy del todo objetivo, es que el responsable del sonido del llamado nu-metal fusiona su forma de trabajar a la perfección con la banda. Eso sí, los de Lekunberri no se han dejado amilanar y dejan claro, no sólo sus intenciones, sino su claro estilo pero con un sonido más pulido y guitarrero.

 

(Texto: José Serra / Fotos: Archivo)

 
 

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