Leiva recogiendo los frutos a una intensa producción discográfica en apenas siete años. (FOTOS: Sharon López)

El artista madrileño quiso celebrar el fin de una década que él mismo definió como “la más convulsa de su carrera” con un concierto grabado ante más de 15.000 personas. Joel Torres firma la crónica de lo que fue el cierre de gira del frontman en su punto más alto.

 

José Miguel Conejo Torres, más conocido por todos como Leiva, tenía una cita ineludible el pasado 30 de diciembre con toda la gente de Madrid que desde bien temprano esperaban por los alrededores del WiZink Center. Y es que la ocasión no podía ser más especial: se acercaba el final del año, el final de la década y qué mejor manera de celebrarlo que con un sold- out en uno de los recintos más exigentes de la capital.

 

Diez minutos más tarde de lo esperado (en torno a las 21:40) la Leiband salía al escenario seguidos de su inconfundible líder y, junto a él, llegaron los miles de gritos y chillidos de un público ansioso por verlos actuar.

 

Comenzaron interpretando “La lluvia en los zapatos” (single del anterior trabajo del artista) y el inmortal “Animales” (single de aquel disco homónimo de Pereza). Fue un concierto en el que hubo espacio para todo: para gritar, para sorprender, pero sobre todo para emocionar.

 

Y es que si algo sabe hacer especialmente bien el de Alameda de Osuna es manejar los tiempos: poner a la gente a cantar sin decirles que tienen que hacerlo (ayudándose para eso de unos arreglos de sus propios temas en los que una única guitarra acompañaba los coros de todo el público, por ejemplo), acallar un WiZink lleno para interpretar un íntimo “Vis a vis” en completo silencio, y finalmente volver a levantarlos con algunos de los clásicos más esperados.

 

Otro punto a favor para un set list vívido, alegre, sin demasiado lugar para la melancólica recreación de la que tanto gusta el madrileño. En su lugar, un concierto eléctrico en el que sonaron más guitarrazos que arpegios, en el que se vio la visceralidad y el sudor que la ocasión demandaba.

 

Pero sin duda, si algo merece la pena ser señalado es el descomunal despliegue y montaje que se llevó a cabo: tras la banda tres gigantes pantallas mostraban desde las imágenes más cliperas del artista hasta la psicodelia más absoluta, pasando por montajes que escondían una gran conceptualidad.

 

Por su parte, de la Leiband y su sonido… nada que descubrir. Cuando todos saben lo que tienen que hacer y lo hacen bien tiene que sonar bien. Y así es. Desde luego se nota los kilómetros que estos músicos ya han recorrido juntos y la complicidad que entre ellos existe.

 

Pero quizá el momento más significativo de la noche fue el estreno de un tema inédito que el propio Leiva reconoció “haber compuesto hace unos meses”. Se trata de “Mi pequeña Chernobyl”, de la que ya se pueden encontrar vídeos en Youtube. No es la primera vez que hace algo así. De hecho, ya ha llovido mucho desde aquél directo que grabó con Pereza en 2006 en el teatro Tívoli y que vio la luz en forma de DVD bajo el título “Barcelona”, pero también en aquella ocasión estrenó una canción inédita. Parece que le funcionó entonces y quiere emularlo ahora.

 

Un set-list inteligente, una estructura muy medida, un despliegue a la altura de la ocasión y un sonido y puesta en escena muy cuidados: a esto se le llama oficio, oficio de músico que sabe lo que la gente quiere ver y oír y que sabe cómo ejecutarlo de manera correcta.  Quizá por eso sorprendiese tanto al público que teniendo todo tan a favor y con un despliegue semejante no se decidiera alargar el concierto un poco más de la hora y cuarenta y cinco minutos que duró. Sin duda, era tal la predisposición y entrega del público que gustosos habrían aguantado algún asalto más. Pero sonaba “Mirada perdida”, se presentaba a la banda y ya sólo quedaba lugar para los bises (“Sincericidio” y “Lady Madrid”).

 

En conclusión, quizá Leiva y su música sean uno de los productos más mainstream del panorama musical actual. Sí. Pero hecho con sumo cariño y mano experta. Cuando este grupo de músicos pisa un escenario respiran oficio por todos los poros y eso se nota. Quizá fuera por eso que durante casi dos horas más de 15.000 personas cantaron como si fuesen a morir mañana…

 

P.D.: Desde Rock Estatal nos queremos sumar a la felicitación a Tuli (saxofonista de la Leiband) por su recién estrenada paternidad y que tan celebrada fue en el concierto. ¡Felicidades!

 

 

Texto: Joel Torres.

 

 

SET LIST:

La lluvia en los zapatos

Animales

Guerra mundial

Lobos

Superpoderes

Breakingbad

A ti te ocurre algo

En el espacio

Nuclear

Electricidad

Como si fueras a morir mañana

Vis a vis

La llamada

Mi pequeña Chernóvil (estreno)

No te preocupes por mi

Como lo tienes tú

Terriblemente cruel

Estrella polar

Mirada perdida

 

Bises:

Sincericidio

Lady Madrid

 

 
 

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