LA FRONTERA- THE IRISH ROVER, MADRID
El 23 de noviembre la taberna irlandesa The Irish Rover se transformó por una noche en un salón de película del oeste. Se celebraba el doceavo aniversario del local, así que llamaron a los chicos de La Frontera para amenizar la noche con su rock de tintes country. Y la banda de Javier Andreu no decepcionó en absoluto, con un repertorio cargado de clásicos y tocando alguno de los temas más movidos de su discografía: “Cielo del sur”, “Duelo al sol”, “Tren de medianoche”, “Viento salvaje”, “Viva Las Vegas” etc. Cada tema era coreado masivamente por el público, aunque el movimiento fuera limitado por lo estrecho de las instalaciones de un garito no demasiado acostumbrado a albergar conciertos. Las guitarras aceleradas se mantuvieron prácticamente durante toda la actuación, recordando a los allí congregados que La Frontera sigue siendo ante todo una banda de rock and roll. De hecho solo se permitieron el lujo de tocar dos baladas, “Diez minutos de pasión” y, justo después de los primeros bises, “Aunque el tiempo nos separe”, con un Javier Andreu solo en el escenario ante un público atento.
Pocos miembros de La Frontera original quedan tras el paso de más de 20 años de carrera, solo el propio Andreu y el bajista Toni Marmota. Verdaderas almas del grupo, se han rodeado de la excelente compañía de jóvenes y virtuosos músicos (algunos sacados de la banda de rock Garaje Jack), sabiéndose adaptar a los nuevos tiempos y congregando con los años a gran variedad de público. Por supuesto en cualquier concierto de La Frontera que se precie no pueden faltar algunos de los temas más queridos y conocidos por sus seguidores, canciones que les encumbraron a la fama durante los 80 y que les hicieron conocidos incluso más allá de nuestras fronteras. El bolo del día 23 no fue una excepción, los temas míticos se sucedieron sin cuartel: “Si el whisky no te arruina las mujeres lo harán”, “Judas el miserable”, “Juan Antonio Cortés”… Y por supuesto, una de las mejores y más recordadas canciones del pop-rock de los 80, ‘El límite’. Y para rematar la faena, inmediatamente después de los segundos bises y como enérgico fin de fiesta, una versión ralentizada y casi cabaretera de “Pobre Tahúr” inmediatamente acelerada a su ritmo normal. En resumidas cuentas, una hora y media aproximada de auténtico y genuino rock fronterizo.