KARIH-KATURA- MIENTRAS NOS SOBRE CORAZÓN
KARIH-KATURA es el nombre que han dado al proyecto en El Herrumblar (Cuenca) para tener su banda de rock. Se acoplan perfectamente a la oleada del rock and roll que abanderan Marea, La Fuga, Sinkope…, pero también rescata clásicos como Platero y Tú, donde los sentimientos, las historias cotidianas, y los punteos de guitarra se fusionan con la poesía más pasional que brota de fuentes de inspiración variadas. Un rock muy suave, pero visceral a la vez, con unas letras muy trabajadas.
Se trata de un trabajo casero, grabado sin profesionales, hecho por ellos mismos, con sus debilidades y dificultades, pero, al tratarse de algo autoproducido, demuestran que le han echado tiempo y muchas ganas para sacar un trabajo a la calle con una calidad muy aceptable. Quizás lo único que desmerece el disco sea el trato que le han dado a la voz, la cual se desarrolla con una crudeza desmesurada, con mucho eco y queda muy distorsionada en las partes más agudas, pero no obstante, se trata de un trabajo bastante compacto, teniendo en cuenta las condiciones de la grabación.
Lo primero que escuchamos resulta bastante claro y conciso; su tarjeta de presentación, “Como un árbol”, destapa todas esas influencias que comentamos anteriormente, vislumbradose como una línea recta y firme que definirá lo que vendrá a continuación.
“Vaso de cristal” es un tema muy rockero, que nos da paso a “Donde vas?”, un medio tiempo con un estribillo muy pegadizo, con unos coros que acompañan la voz principal, y un punteo sencillo, pero acorde con el tema.
Todos los temas entran dentro de la misma estructura musical, cada uno con su melodía y su temática; letras reivindicativas, desamores, exaltación de la amistad, como refleja bastante bien los temas “Punto de apoyo” y “Hace diez años”.
“Padrecito demonio” es quizás, el tema que más se diferencia del resto, un medio tiempo, evocando favores del mismísimo Diablo en clave de humor, con un ritmo muy pegadizo y un estribillo coreado que rompe con la dinámica del disco.
“Punki” es el tema más radical, aunque no llegan a darle ese toque crudo que debería caracterizar a este tipo de temas; resulta lento y poco dinámico.
En general, el resto de temas vienen a seguir la misma pauta, letras de desamor, con un estribillo pegadizo, y buenos golpes de guitarra, que pese a que no demuestran un gran virtuosismo, se defienden bastante bien.
Por Carlos García