JOSELE SANTIAGO- SALA GALILEO GALILEI, MADRID
Josele Santiago suele ofrecer a su público dos tipos de conciertos bien diferenciados: en eléctrico con una completa banda, o en acústico acompañado por su inseparable Pablo Novoa. El concierto del día 5 de julio en la Sala Galileo Galilei mezcló hábilmente ambos tipos de recitales, iniciando la noche a dos guitarras para más adelante dar paso a toda la banda. El motivo de esta extraña y novedosa actuación era la grabación de un DVD, como bien atestiguaban las cámaras de vídeo y de fotos que se colaban entre los asistentes para grabar al ex Enemigo. Quizás por ello Josele (accidentado para la ocasión, cojuelo de bastón en mano) parecía, parafraseando una de las canciones de Los Enemigos, un tanto ‘acojonao’, equivocándose de letra en un par de ocasiones y no logrando afinar bien la guitarra en otro par de temas. Aún así, el concierto fue tan completo (canciones de los dos discos en solitario del cantante, alguna versión de clásicos del rock, tema de Los Enemigos, homenaje a su breve alter ego ‘Maestro Pocero’…) que merece ser recordado en la grabación que se prepara.
La actuación
comenzó con Josele y Pablo Novoa tocando algunas canciones de corte más cercano e intimista: ‘Ñam ñam’ y ‘En tu estampa’, ambos temas de su último disco ‘Garabatos’, y ‘Mierda de mago’ y ‘Tragón’ (interpretada con una fuerza impresionante, como siempre) de su disco debut ‘Las golondrinas etcétera’. A ellos se unió Marina Sorín (habitual también en sus actuaciones en acústico) al violonchelo, dotando de profundidad a las espléndidas ‘Garabatos’ y ‘Luna nueva’. A continuación salió a escena toda la banda, comenzando el “nuevo” concierto con ‘Las cosas fingen’. Cabe destacar la labor de David Krahe a la guitarra (que se fue alternando con Pablo Novoa a la eléctrica) y de Luca Frasca a los teclados. En ‘Farol’, un Josele Santiago cojo se permitió el lujo de dejar la guitarra para emular a Sabina (o tal vez al Dr. House, más que nada por la mala ostia que gastan ambos) y “tocar el bastón”. Con él en la mano, Josele imprimió carácter a su canción de perdedor de barra de bar.
También tuvieron una especial acogida algunos de sus mejores temas de su primer disco: ‘Serrín’, ‘Mi prima y sus pinceles’ (¿alguien sabe por que las niñas bailan esta canción demoledora como si escucharan los 40 principales?) y, en especial, ‘Ole papa’, con su impresionante final de duelo de voces e instrumentos. La gente no pudo evitar ponerse en pie para aplaudir, quedando demostrado que a un concierto de estas características no le sienta demasiado bien la tranquilidad aposentada de las mesas y las sillas de un bar. Luego le llegó el turno a ‘Rompes mi canción’, para la que Josele se aferró a su guitarra eléctrica y acompañó a Pablo Novoa y a David Krahe en un trío guitarrero realmente espectacular. Que Josele olvidara la mayor parte de la letra era lo de menos, ya que la instrumentación fue lo suficientemente potente como para hacerla protagonista del tema.
Como también viene siendo habitual en sus últimos recitales, Josele acometió su labor de versionar clásicos del rock y del soul de toda la vida. En esta ocasión le tocó el turno a ‘Walking the dog’, de Rufus Thomas. Tras una breve pausa llegaron los bises, de nuevo en formato acústico y con el clásico de Los Enemigos ‘Antonio’ a la cabeza. Fue coreada por buena parte del público, y nos hizo rememorar por un instante los gratos recuerdos de una de las mejores bandas que ha existido en el rock estatal. Los primeros acordes de “Buonanotte Fiorellino” profetizaban el fin del concierto, aunque aún quedaba una última sorpresa. Saliendo de entre las aguas del público, Nacho Mastretta acompañó a Josele y a Pablo Novoa con su clarinete en esta nana de despedida, a la que le siguió como fin de fiesta ‘Ser verde’, único vestigio del cantante con su apodo de ‘Maestro Pocero’ con Mastretta a la armónica.
Tal vez Josele tuviera demasiada presión por la grabación que estaba puesta en marcha, y quizás algún sector del público echara de menos alguna colaboración de renombre. Incluso es posible que este concierto se mereciera un broche final más brillante que el que proporcionó ese último ‘Ser verde’ cantado por la rana Gustavo. Pero así son los conciertos de Josele Santiago, honestos hasta sus últimas consecuencias. Esperemos que su naturalidad y sencillez quede reflejada de alguna manera en el DVD filmado.
Texto: Miguel Martín Cruz
Fotos: Gema del Prado