HAMLET - SALA LA RIVIERA, MADRID
Pese a intentarlo y una vez más, querer y no poder…llegué tarde y por tanto mis más sinceras disculpas a Elektra, a quién escuché en su último grito justo cuando me habría paso al frío, pese a la muchedumbre presente, de un imponente espacio como es La Riviera. Siete años después, Hamlet volvía sus orígenes en una de las salas más prestigiosas de Madrid, ciudad que les ha visto crecer y evolucionar como grupo y que aún hoy, le devuelve en agradecimientos presenciales, el que la banda inicie la gira de su último disco en la capital. ”Pura Vida” es lo que demostró Molli al subirse al escenario, con cambio de “look” pero con ese ímpetu que demuestra siempre al entregarse al público.
Un espeluznate pie de micrófono hasta arriba de calaveras, indicaba en los minutos previos, que se presagiaba un gran concierto. Como tema de inicio escogieron “El Diablo”, segunda canción de su ultimo disco en el que demuestran que realmente siguen manteniendo esa “potencia original” que les lanzase al estrellato, pero que también saben buscar la introspección metálica en la homogeneidad de temas como “Vanidad” o “Acaba con el poder”, que sonaron bien de seguido pero le quita sorpresa a la forma de hacer de lo que siempre ha sido Hamlet. Hicieron un recorrido de dos horas de concierto intensas, en las que profundizaron en su último disco tema a tema, de hecho y pese al poco tiempo que han tardado en sacarlo al mercado, sonó mucho más oscuro y melódico. Impresionante “Miénteme” y “Fronteras de tu mente”, Molli, que dios te conserve esa voz en grito.
Como hecatombe musical del concierto, el grupo nos regaló un viaje en el tiempo por sus clásicos “de ayer y de hoy”, y una vez más, la piel de gallina…como si los años no pasasen, oye, por “Sanatorio de muñecos”, “Revolución 12.111″ o la canción insignia del cierre de sus conciertos “Jodido facha”…aclamada, gritada, cantada y saltada hasta que la banda se despidiese con un “gracias” y seguro, hasta pronto Madrid. El público se entregó en lo que fue un gran concierto, pese al cambio evolutivo que procesa ahora el sonido de sus canciones y sus letras, más minuciosas, pero con mucho “misterio” vital, mucho más intimistas, lo que se nota también en el escenario, y no porque no lo dieran todo, ( o si no que se lo pregunten a Álvaro…), sino porque ahora escuchamos mucho más sus melodías y ya no gritamos con tanta rabia…¿quizás porque a ellos les pasa lo mismo?.
texto por Rocío Gómez
fotos por Raúl Martín