HORA ZULU - SALA COPERNICO, MADRID
Mucho pasado y algo del presente de los de “Graná”. La sala Copérnico de Madrid inauguró el mes de diciembre con el sonido característico de Hora Zulú, el que los reconoce a ojos vendados y el que les abrió un hueco en el entramado musical de este estado en aquel Festimad 2002. Fue la primera parada de la gira Inferno Rock 2006, que les lleva junto a Virgen y Liquid Sun a pisar otros escenarios en Zaragoza, Barcelona o Valencia. Con su nuevo trabajo casi en la calle, (salió el 12 de diciembre) El que la lleva la Entiende, los de Granada dieron salida a toda su rabia y todo su buen hacer acumulado tras los periplos para la grabación del disco: desde los reajustes en la banda con salidas y entradas de nuevos miembros hasta la repentina muerte del productor de ese El que la lleva la Entiende, Big Simón (Simón Echeverría Romero) Sin querer convertir el concierto en la presentación de su nuevo trabajo, Paco Luque y sus secuaces, con un Aitor Velázquez especialmente entregado, nos ofrecieron una buena dosis de Hora Zulú en estado puro. Porque además parece que llevan años tocando juntos.
Abrieron con Tango, uno de los emblemas del Me duele la boca de decirlo, nombre del disco con el que se lanzaron a la conquista del listas de ventas y del público, en una carrera donde para muchos el marketing eclipsaba la verdadera originalidad de un grupo que jugaba a tres bandas con el metal de bases pesadas, el hip-hop y el flamenco. De este trabajo salieron la gran mayoría de los temas del concierto y eso, todo hay que decirlo, fue una invitación en toda regla a a los presentes, que no perdieron fuelle ni un instante. Dice el Poniente, En el andén, En el lugar a estar, Y no protesto. Banderas andaluzas que se agitaron con más fuerza cuando empezó Andaluz de Nacimiento. Tientos y De-que-rer-ser.
Con el final de Agua de Mayo, dieron paso al nuevo ciclo: presentaron Camarada, el primer single de El que la lleva, la Entiende. Siguiendo la línea de Hora Zulú, las guitarras se perfilan aún más dejando paso a un sonido más refinado, más cuidado y los clásicos riffs de Luque se encadenan dejando una estela mucho más nítida de lo que nos tiene acostumbrados . Eso sí, las letras siguen siendo contundentes ( Y ahora quiero echar de menos todas tus mentiras, porque los te quiero no me sirvieron de nada, quiero no mezclarme con el aire que respiras, coge tus suspiros y te piras camarada) y rapeadas con el deje andaluz de Aitor Velásquez. Una voz que siempre genera todo tipo de comentarios de tan personal que supone la apuesta. Y sin embargo, deja huella.
Camarada fue una muestra, junto a otros tres temas más, ( Y por todos mis compañeros, De vivir sin ti dos vidas, Ya que te pierdo), del que parece ser un trabajo que no reinventa, sino que parte de sus tres ases de siempre para alcanzar un sonido más puro. De su segundo trabajo, Crisis de Claridad , injustamente ignorado por la crítica, por los medios, por …. Y en consecuencia, con escasa repercusión. De este trabajo maldito dispararon Tanto que perdí, Dequererser, Que baje un rayo y me parta, y Reinvención, donde de nuevo la virtuosidad de Luque dejaron a alguno que otro boquiabierto.
Llegó el final, momento al que nunca se quiere llegar en un concierto. Y al que siempre se llega inevitablemente. Los de Granada se despidieron con uno de sus temas más directos, A ver si me entiendes y demostraron una vez más que están dispuestos a seguir haciendo sus rimas “manejando a su antojo el lenguaje”.
texto por Ruth-li
fotos por Robe Alonso