THE THUNDERBOLTS - THE THUNDERBOLTS
Bajo el nombre de The Thunderbolts se esconden tres pedazo de músicos españoles -Juancho, de Bummer/Paul Collins y los hermanos Pardo, integrantes de Sex Museum y The Coronas-, junto a los afamados miembros de Dictators, Ross The Boss y JP Patterson. Hechas las presentaciones, te diré que lo que se inició como un proyecto de tributo a Thin Lizzy en directo, ha terminado cobrando forma de disco y convirtiéndose en un trabajo compuesto por 9 cortes, en los cuales sólo encontramos dos versiones de los Lizzy (Hollywood y Jailbreak), siendo el resto composiciones propias que se mueven en el ámbito de un rock & roll muy clásico, con mucha fuerza, pero bastante alejado del sonido de Lynnott y los suyos.
Este álbum que tengo en mis manos supone una apuesta de todo un plantel de músicos a cada cual más dispar, que son capaces de parir un puñado de temas originales y pegadizos -sobresalientes los riffs de canciones como Stay with me o Gettin’ out-, que te pondrán a mil a la primera escucha y que te costará quitarte de la cabeza. A pesar de todo, el disco tampoco aguanta demasiadas escuchas, pues si bien los temas funcionan, hay algo que falla. Falta la garra que distingue entre un disco pasable y una obra maestra, y me da la sensación de haber oído esto demasiadas veces ya, como para que me llame demasiado la atención.
Mención aparte merecen las versiones de dos clásicos de Thin Lizzy. Desde el punto de vista de la ejecución, están perfectas; pero, el grupo de Phil Lynnott es una de esas bandas inversionables, se mire por donde se mire, y falta ese “algo”, ese “no sé qué” que hacen que sin ser canciones extremadamente complicadas, no puedan sonar igual por ninguna otra banda, a excepción de los Lizzy, sea quien sea el que las toque.
En el apartado de sonido he de decir que me quedo bastante sorprendido, si se tiene en cuenta que tal y como reza su carta de presentación, el disco se grabó en pocos días y no con demasiado cuidado, lo cual hace que suba enteros, ya que a pesar de ese “handicap”, la cosa suena bastante bien, incluso genial diría yo. Lo dicho, un disco que sirve como carta de presentación y como curiosidad por lo respetado de los músicos, pero al que le falta una dosis de garra por algunos lados, que esperemos sepan cuajar en siguientes trabajos, si es que se producen.
por Miguel Proudhon