FESTIVAL LUMBRERAS ROCK - PUERTO LUMBRERAS, MURCIA

            Novena edición, diecisiete horas de punk - rock, dieciséis grupos, cerca de ocho mil asistentes y mucha fiesta. Estos datos resumen la nueva edición celebrada el sábado 30 de septiembre del Lumbreras Rock, uno de los festivales con mayor tradición y capacidad de convocatoria del circuito estatal. Con las típicas (e inevitables) desaveniencias en torno a los horarios y al reparto de tiempo para las actuaciones y con dudas en torno a la organización, que culminó con la desactivación del foro del festival, la música, el ambiente y la perfecta organización en cuanto accesos, consumiciones y trato tanto a los medios como al público, borraron de un plumazo cualquier tipo de queja.

Guerrilla Oi! (12.00)

            A las doce en punto del mediodía aparecía por el escenario el primero de los grupos. Buen street-punk ejecutado por Guerrilla Oi! que hizo bailar a alrededor de 150 personas bajo sus pies, aunque otro cerca de un millar de personas se repartía en la magnitud del recinto, entre las gradas, el césped y la barra (a la sombra). Mucho calor y aún con los músculos entumecidos del viaje y/o del sueño, la papeleta de abrir un festival de concentrado en un sólo días es una tarea harto compleja y que Guerrilla Oi logró con una más que demostrada solvencia. La banda descerrajó su música y consiguió calentar a un público que, aunque escaso, disfrutó de una más que correcta actuación durante los 45 minutos estipulados, buen sonido y buena conjunción entre los tres componentes que no olvidaron a “Dani el violento” y recordaron que son “Enemigos de todo”. “Loco”, “Sólo otra vez” fueron otros de los temas que sonaron antes de que Guerrilla Oi! cerrara su actuación con “Larga vida al Vietcom” y “Rebelión en la ciudad”, con un grupo nutrido de crestas, imperdibles, botas y cadenas cerca de la banda.

 

Envidia Kotxina (12.45)

            A las 12.45, hacía acto de presencia en el escenario situado a la derecha de la plataforma, Envidia Kotxina. Una de las ubicaciones en el horario más criticada, como también en el reparto de tiempo. Otros 45 minutos para una banda que congregó a casi mil personas bajo el escenario, un némero considerable si tenemos en cuenta el horario ya que quienes tuvieron que recorrer muchos kilómetros para llegar a Puerto Lumbreras lo tuvieron casi imposible. Cayeron temas como “Deskiziao”, con la que abrieron, “En Madrid”, “Malos pensamientos”, “Historias en blanco y negro” (con reivindicación de entierro justo y memoria histórica presente para los fusilados en la Guerra Civil) o “Estado Polizial”. El juego de voces de la banda enriquece la frescura sonora del grupo que no paró de jalear en ningún momento a un público más que festivo y que acompañaba con gritos y cánticos los textos de sus temas. Las más que bailables “Ke asko, me apestas”, “A falta de paz, buenas son oxtias”, “Lady Di” (sobre todo) o “Ay-untamiento” hicieron las delicias del respetable, en un concierto que se hizo a todas luces demasiado corto por el grado de satisfacción de quienes decidimos asistir a su turno.

 

Subversión X (13.30)

            Con más problemas de la cuenta para encontrar la puesta a punto en el sonido, Jabi, Álex y Txantxi o, lo que es lo mismo, Subversión X comenzó su actuación marcada por un acuciante calor que ya se dejaba sentir sobre los cuerpos que decidieron disfrutar del festival de principio a fin, y con una considerable estampida del respetable hacia la barra de consumiciones para refrescarse de cualquier manera o hacia las gradas y la sombra para comer. “Una noche destructiva”, “Esperando el final”, “Deskiziadamente” o “Ya nos keda poco tiempo”, se sucedía de una forma no del todo lograda por los problemas mencionados anteriormente con el sonido, sobre todo por los desajustes de volumen en torno a las voces. Pese a ello, la banda se sobrepuso a ello con profesionalidad, ganas y con mucho coraje, algo que el público supo apreciar y corresponder, a la vez que se sucedían otros clásicos como “Vuestros caramelos envenenados”, “Resiste la pesadilla”, “Psikiátricos killers” o el tema que diera título a otro de sus álbumes “Recuerdos para vomitar”, interpretado con bastante más público bajo el escenario, que esperaba ya la siguiente actuación.

 

Porretas (14.15)

            Y la llegada masiva de público llegó a las dos y cuarto de la tarde para ver a cuatro veteranos del rock que llegaron a Puerto Lumbreras desde Hortaleza. Los Porretas tuvieron que luchar contra el calor imperante y supieron adaptar la primera parte del repertorio a los rigores del tiempo de actuación, fijado en sesenta minutos. Para ello, la colección de temas festivos de la banda madrileña es muy extensa, por lo que era muy fácil ir a por apuestas seguras. Así, los Ramones de Hortaleza abrieron con “Malditos bastardos”, con ligeros desajustes de sonido, que se solucionaron con facilidad en “Jodido futuro”. “Si lo sé me meo” volvió a recordar la ya famosa historia de quien se confunde de ir a mear con el coche de un policía. Precisamente, de la policía nada quiere saber “El deudor del Condado de Hortaleza”. Con un público entregado y coreando todos los manidos estribillos de las coplillas Porretas, nueva vuelta de tuerca al engranaje con “La Compañía”. Y por si faltaba poco, los madrileños echaron mano del tributo a Barricada con “Blanco y negro”… El Lumbreras ya estaba patas arriba, ni siquiera la floja “Kalimotxo” pudo bajar el nivel de satisfacción del respetable que celebró la llegada de “La del fútbol”. La elegante “Estoy en la luna” y “Barriobajero” sirvieron de descanso a la banda que, asfixiada por el calor culminó con el fin de fiesta del “Popurri” de Clásicos, “Marihuana” y “Porretas”, en una actuación que a falta de duración fue lo intenso que requería la situación.

 

El último ke zierre (15.20)

            El testigo incendiario de Porretas no pudo tener mejor relevista que El último ke Zierre. La banda del Feo y sus muchachos ofreció uno de los mejores conciertos del festival y salieron como uno de los grandes vencedores del evento, a pesar de los problemas de sonido que podecieron, como ya les ocurriera en el Viña, aunque en esta ocasión apenas llegó al minuto de sorda interpretación. Los castellonenses abrieron con “L’Estaca”, muy celebrada al igual que los himnos “Dime” o “Escupiré jodidos”. Entrega hasta la extenuación de uno de los frontman más inquietos del rock estatal y con una batería perfectamente ejecutada, el grupo mezcló temas de su época más reciente con otras canciones pertenecientes a los discos anteriores a su primer directo. “Amor de cuarto oscuro” precedió a “Veneno”o “Altero mi cuerpo”. El éxito de la banda se dejaba sentir en el calor que emanaba desde el auditorio donde los bailes se sucedían con las voces del público que, pesa a ser un recinto abierto se percibía con una nitidez meridiana. Temas como “Insurgente”, “Yo también puedo ser malo”, “Hachis”, “Tus bragas” o “Mis calzones” fueron balas de pura adrenalina que evidenciaban lo dicho, que todo hacía prever que estábamos ante una de las mejores actuaciones del día. Tras tres temas más, sólo quedaba tiempo para la coreada “Soldadito espanyol”, “A cara de perro” y “Camino de rosas” que sirvió de despedida antes de la tradicional versión de la canción de Iggy Pop “Quiero ser tu perro”. Imposible dar más en menos tiempo. Sin duda distinción de honor para uno de los mejores directos que se pueden ver a día de hoy en la escena estatal. La espina del Viña, sin duda que está cerrada.

 

Habeas Corpus (16.25)

            Con el listón por las nubes y dado el contraste de estilo musical con el resto del festival, la actuación de Habeas Corpus estuvo marcada también por la itinerancia de público generalizada que iba de un lado a otro del recinto. Un gran número de asistentes decidieron dedicar a otros menesteres el tiempo de actuación de la gran banda, que respondió con una actuación contundente y memorable dentro de su impronta metalera de incuestinable calidad. Impulsados por la rabia y las ganas de hacerse escuchar y muy limitados por el tiempo de actuación, la banda no perdonó clásicos como “A su imagen y semejanza”, con la que abrieron, para dar “Otra vuelta de tuerca”, “A sangre y fuego” y con “Cada vez más odio”. Una de las interpretaciones más celebradas fue “Dios es una ilusión”, al igual que “La rabia y los sueños”. Con los acólitos de Habeas, (fueron muchos los que justificaron su presencia en el evento portando camisetas y merchendising de la banda), llegaron “Miedo a despertar” y “Basado en una historial real”, tema que título a su último álbum en estudio. “Distancia”, “Poder es tener” y “En el punto de mira” echaron el cierre a una actuación mucho más que correcta, pero (una cosa no quita la otra) desubicada dentro del estilo generalizado por el que se decidió la organización del festival para esta ocasión. En Puerto Lumbreras, Habeas Corpus demostró una vez más su capacidad de entrega y las echuras de buena banda que ya tiene en todo el territorio estatal.

 

Sínkope (17.20)

            Después de la actuación de Habeas Corpus, era el turno para otra de las bandas extrañamente ubicadas en el programa del festival, lo que sin duda se resintió en la asistencia y en la entrega del público en la actuación de los extremeños. Si a todas estas circunstancias sumamos que las composiciones de Sínkope superan con extrema facilidad los cinco minutos, la actuación resultó un tanto fría en general y poco hilvanado, si bien las guitarras desgarradas sonaban con la fuerza que requiere la voz espinosa de Vito. Con una actuación centrada en su último trabajo discográfico (de bellísima portada por cierto) interpretaron temas del disco como “Y arde Madrid” o “Matar se me olvida”, single del mencionado álbum. Pesa al corto tiempo de actuación tampoco se olvidaron de canciones como “Tirando de rama”, “Humo de contrabando” o “En tarros de miel”. Sin duda se confirmó que Sínkope, pese a todo, es una de las grandes bandas del rock estatal tanto por música como por textos, a pesar de cierta frialdad recíproca en algunos momentos.

 

Fe de Ratas (18.15)

            Los siguientes en salir en escena eran los asturianos Fe de Ratas. Una banda que controla la potencia y la velocidad, aderezando con guitarras la impresionante melódica vocal. Así, la banda continúa su proceso de crecimiento sonoro y en cuanto al número de seguidores, sin prisa pero sin pausa y para lo que el quinto disco en estudio, que se encuentra en proceso de grabación, marcará un importante veredicto. En sólo 50 minutos la banda acumuló sus temas más famosos por lo que la batalla estaba ganada de ante mano. “Miseria frente a miseria”, “Aun me queda vida” o “Turismo sexual” abrieron un repertorio marcada por temas de su último álbum en directo. “Tú tranquilo y a lo tuyo”, y la excepcional “Sólo un día”, contra el imperio norteamericano se sucedieron sin tiempo para el descanso. Con el ecuador del tiempo rebasado quedaban segundos para recordar que “No pierdas el norte” y vivir “A ras de cielo” “Hasta la victoria”. Como himno irrenunciable llegó “Querida Clara” y la pro Cuba “Miami’s way of life”. En resumen, actuación de Fe de Ratas que no llegó a transmitir todo de lo que es capaz la banda porque no pudieron entrar en calor.

 

Segismundo Toxicómano 19.10

            A las siete y diez de la tarde salía a escena otra de las bandas que se han ido ganando el respeto y la fama dentro del circuito del rock estatal a base de discos, bolos y buenas canciones. Con este equipaje en la espalda, se notaba expectación en el ambiente para ver a Segismundo Toxicómano y la banda quiso corresponder a base de descargas enérgicas de decibelios y entrega. “Atraco” y “Las drogas” abrieron el concierto, ambos temas de su “Un, dos, tres fuego…”, que fue retomado de nuevo con “Niños con armas”, tras el “Pordioseros”. Con unas voces nítidas y muy presentes en el sonido, la banda vasca animó al personal con temas como “Patrones” y “Doce años”, festejadas en forma de movimiento por parte del público, más numeroso que en Fe de Ratas. “Vives”, “Mi vida” y “Odio” fue la siguiente tanda de canciones del repertorio que, en contra de lo realizado por otras bandas en el festival, no quiso centrarse en demasía en las canciones de su último disco “Auswichtz 05″. En el siguiente bloque “Todo”, “Hablar” y “Por ti” dieron paso a los ultimos temas de la actuación, escogidos a la perfección. La nueva “Rebelión”, junto a “Euskadi” y “Realidad”. El público no tuvo más que resignarse a escuchar y bailar “Nos vemos”, tema con el que Segismundo Toxicómano echó el cierre a su participación en el Lumbreras de 2006. Notable alto.

 

Parabellum (20.05)

            Con muchos más años en el cuerpo, con menos movilidad, pero con el mismo morro de siempre, el Lumbreras Rock levantaba el telón a una de las bandas más legendarias y primigenias del punk estatal. Parabellum, con Yosu, Lino y Lera de la tradicional formación ofrecieron a la juventud congregada en el evento una parte del gran legado musical macerado a lo largo de los años y que se ha visto reconocido recientemente con la edición de un disco tributo con alguna de las bandas influenciadas por su trayectoria. Entre los clásicos, no faltaron en el repertorio canciones como la imperecedera “Bronca en el bar”, “Nos engañan” o “Verdad y mentira”. Otros de los temas festejados con especial ánimo por parte del respetable fueron “Texas”, “Imaginas” o “Noviembre 92″. Aunque famosos en su día y buenos musicalmente hablando, el público se tomó la actuación de Parabellum como descanso a los cabezas de cartel. Concierto que en cualquier caso vio como se llenaba de público poco a poco, que esperaba la descarga de los más famosos y casi ya leyenda, por edad, por discos y por seguidores, Reincidentes.

 

Reincidentes (21.00)

            Creo que la banda sevillana tiene un serio problema. La mayoría de sus seguidores van envejeciendo ajenos a los nuevos lanzamientos discográficos. “¿Y ahora que?” y “Cosas de este mundo” lograron mantener el tipo, creo que con “El comercio del dolor” no lo han hecho y no porque las canciones no sean buenas, sino porque sus seguidores quieren “La viuda”, quieren “Vota a nadie”, quieren “La historia se repite”. Así y tras pagar el peaje de abrir con dos temas del citado “Comercio del dolor”, y entrar en harina con la excelente “Latinoamérica” del citado “Cosas de este mundo”, los andaluces sí que ajustaron su actuación a los himnos de toda la vida “Rip rap”, “Un día más”, “Grana y oro” o “Resistencia”. Tras la emotiva y reflexiva “Un pueblo”, se volvieron a suceder temas que se recopilan en uno de los mejores directos del punk rock estatal como es el Algazara y que todo el mundillo de este tipo de festivales conoce a la perfección “Cartas desde el asilo”, “Yaveh se esconde entre las rejas” o “Camela 3″ daban calor a un ambiente cada vez más encendido por la extensa jornada. La banda no dudo en realizar dos pequeños adelantos de su próximo disco que verá la luz a finales del mes de octubre, de nombre “Dementes”. Sin presentar los títulos, destaca el segundo de ellos, muy republicano y futuro himno sin lugar a dudas. Por si el asunto se había enfriado, (que no) se dio una vuelta de tuerca más hacia los clásicos como “Aprendiendo a luchar”, “Cucaracha blanca” o “Jartos de aguantá”, interpretada, oh sorpresa, bastante lejos del fin de concierto. Aún quedaban veinte minutos más de Reincidentes en los que sonaron las estrofas del “Jornalero”, previas a “Nazis nunca más”, “Corre” y “México levanta”, para cerrar con “Ay Dolores” y “Vicio”. Son muchos los que les critican, pero que Reincidentes te anima el cotarro no lo discute nadie.

 

Gatillazo (22.15)

            Intercalar a Gatillazo entre dos bandas casi hermanas desde hace unos años como Boikot y Reincidentes era un arma de doble filo, pero la jugada salió más que bien. Porque Gatillazo, o más bien hablamos del grupo de Evaristo, sin desmerecer a sus músicos, supo ofrecer una actuación muy fresca en la que hubo poco espacio hacia la nostalgia de canciones legendarias. A Evaristo le gustan los retos y lo demostró desde el principio. Cuando un litro rebosante de kalimotxo se estrelló con fuerza contra su monitor alegó “más alto, a la cabeza, que tengo sed”, con esta actitud, el repertorio escogido se basó en el propio disco de Gatillazo, con algunos guiños a The Meas, The Kagas y a poquito de La Polla. Tras un inicio marcado por la provocación, con gafas de sol negras y chaqueta marrón de mediados del siglo pasado Evaristo entró en calor con temas como “Verde”, “Buen menú”, “Idiota” o “Comunicado empresarial para la discordia”, la mayoría de ellos de su nueva etapa e indefinida etapa musical. Así, no podían escapar otras dos composiciones de ese álbum al que hacemos referencia y de las mejores, sobre todo “Santo Rosario” y también “Odiame mucho”. Tras un pequeño descanso de un par de minutos “para maquillarnos”, según el incorregible símbolo del punk estatal, la banda regresó con más fuerza para “Definir el significado de la palabra feo”, dedicada a los Borbones, para lamentar los enterrados en una “Fosa Común”, para recordar el anuncio de “Maldita burguesía” o levantar al respetable con la excelente “Violencia”. He de reconocer que sorprendido con el poder de congregación del abuelo del punk, creo que ningún grupo congregó a más público bajo el escenario (es decir, sin contar a los de la barra, las gradas y la calle) Evaristo sintió que era el momento de homenajear a Cicatriz con “Aprieta el gatilo”, recordar que “Nadie es inocente” y dar un viajito por “África”. “Maigeneraison” antecedió a “Más chulo que un cortapichas” o “Seguratas blindaos”. Entre los bises de una actuación gloriosa quedaron “Carne pa la picadora” y cerraron con “A tu lado”, última canción del último disco de La Polla. Un diez para Gatillazo, incluidos músicos.

 

Boikot (23.30)

            Tras la despedida de Evaristo y compañía, llegaba el turno de uno de los grupos asiduos con la cita del Lumbreras Rock, Boikot, que ya habían aparecido por el escenario con Reincidentes, empezaban su recorrido por los temas más conocidos de su discografía. Tras la tradicional intro plagada de frases que pueblan sus discos en estudio, la banda madrileña comenzaba con una descarga de “Tekila”. Lo más lejos que se remontaron en su discografía fue con “Nos quieren detener” con el que abrieran el primer disco de la trilogía de La Ruta del Che. Así, la banda, como decíamos, no arriesgó en su repertorio y buscó contentar en todo momento a un público entregado que hacía pogo de cada nota de Juancar, Grass, Kosta y Alberto. En la selección no podía faltar la mágica “Inés”, a la que sucedió “En lo triste lloramos, reímos, cantamos y no nos callamos”. Los saltos por los distintos álbumes fueron constantes como lo demuestra la sucesión de temas como “Peblos II”, “No callar”, “Tierra quemada”, “Mentiras” o “De espaldas al mundo”. Con tres voces femeninas incluidas que enriquecieron el tema, Boikot interpretó uno de los mejores cortes de su último disco en estudio, “Bajo el suelo”. La revolucionaria y republicana “No pasarán” y “La vieja escuela” precedieron la fase final de una actuación muy completa en la que un niño de apenas nueve o diez años participó en “Hasta siempre”, seguida de “Hasta que no pueda más”. Con discurso incluido y específico contra el Partido Popular, la banda improvisó un “un bote, dos botes, Rajoy el que no vote”. Llegó el momento de homenajes como una semi interpretación de “Lola” de Cicatriz y del principio de “Si nos dejáis” de Porretas, Así “Cualquier día” de Piperrak fue celebrada con efusividad por el público entregado a la banda. El riff de “Misirlou” precedió “Llorarás”. Sólo quedaba tiempo para introducir, con bastante cachondeo “Korsakov”, con introducción incluida del “Agradecido” de Rosendo.

 

Barricada (0.45)

            Después de tres actuaciones intensas de empujones, saltos y gritos, llegó el momento de escuchar buen rocanrol, con más movimiento que el rítmico de la cabeza y los brazos en alto para corear los estribillos archiconocidos de Barricada. De nuevo cabeza de cartel del festival, la banda comenzó con la introducción circense, idéntica a la de su último doble trabajo en directo con “Sean bienvenidos”. Sonido excepcional y con el calor del público intentando contrarrestar el frío de la noche, sonaron la imprescindible “Esta es una noche de rocanrol”, la reciente “Víctima”, el medio tiempo “Haz lo que quieras con tu cuerpo” y la más que interesante “Sofokao”. El cansancio hacía mella en un público que poco a poco buscó el asiento de la grada para disfrutar solamente de la música de El Drogas, Alfredo y compañía. Intercambio habitual de voces dependiendo de cada canción, así llegaban “Deja que esto no acabe nunca”, con recuerdo a los que ya no están incluido, “Tiempos que arden”, “La silla eléctrica”, ausente en el mencionado “Latidos y mordiscos” o la pegadiza “Písale”. Actuación generosa en el número de canciones y en el tiempo fijado por la organización, la banda pudo recuperar temas como “Lentejuelas”, “Todos mirando” u “Okupación”, ausentes en alguno de sus repertorios más recientes. “No sé que hacer contigo”, “Oveja negra” y “Rojo” fueron enlazadas con facilidad por los Barri que se acercaban al final del repertorio previo a los tradicionales bises. Así, y como relajación antes de la tormenta sonaron canciones más reposadas que enfrió ligeramente el ambiente como “Animal caliente”, “Pídemelo otra vez”, en su versión acústica y “Esta noche no es para andar por esas calles”. La descarga final de la larga actuación, debido a que las demás fueron tan escasas, fueron jaleadas en un último esfuerzo por el respetable que se resistió a ponerse “Contra la pared”, recordando que “No hay tregua”, mientras todo siga “En blanco y negro”. Concierto en definitiva correcto, intenso, pero un tanto estático para la banda que, eso sí, no se cansó de repetir que se encontraba muy a gusto sobre el escenario del festival murciano.

 

Disidencia (2.35)

            Después de la ligeramente estática, aunque muy estética actuación de Barricada, llegaba la hora de mover de nuevo los músculos al son del rock de Disidencia. Era poco más de las dos y media de la madrugada cuando sonaba el “Game over” introductorio del Bienvenidos a Occidente, previo al CD y DVD en directo que ya está en la calle y con el que la banda quiere reflejar la esencia y la alegría de sus directos. La banda sonó con la calidad y el poso que le han dado los años sobre las tablas y tras una evolución hacia a un sonido más fresco lejos de los intentos primerizos, aunque de calidad, que les hacían parecerse en demasía a bandas triunfadoras del momento de aquel “Apología de lo evidente”. Entre los temas interpretados “Fundamentalistas de la ley marcial”, “Que te vaya bien” o “Diskordia”. Tampoco faltaron clásicos como “Preso de la vida”. En la recta final del concierto hubo lugar para recordar la situación que se está produciendo con Palestina en “Israel IV Reich”, para cantar casi al unísono la ya tradicional “A tod@s ell@s”. Concierto destacado pero deslucido por el, por otra parte, lógico cansancio de los asistentes.

Lendakaris Muertos (3.40)

            En principio no estaban convocados para esta edición del Lumbreras, pero la baja anunciada con mucha antelación, eso sí, de The Locos, el grupo montado alrededor de Pipi (ex Ska-P) con la presencia del abuelo Santi Garvi (¿Los Canallas no se disolvieron porque él quería dejar la música?), hizo que los irónicos Lendakaris Muertos tuvieran el tremendo honor de echar el cierre a esta novena edición de Lumbreras Rock. Pesa a que varios centenares de personas se marcharon después de la actuación de Barricada y de Disidencia. El público presente en su actuación pudo disfrutar de un concentrado concierto en el que la banda logró enfrascar treinta canciones en la hora de actuación y mostrar un extenso despliegue de la originalidad de su aún breve discografía. La apertura del concierto no pudo ser más contundente y celebrada, al grito de “que vienen, que vienen”, la banda enlazó la introducción de su segundo disco “Se habla español” con “Gasolina”. Después de una rápida presentación y con mucha velocidad, tanto sobre las tablas, como entre el público resistente al desánimo y al cansancio de más de dieciséis horas de música, llegó otra gran tanda de temas como “Dame punk y dime tonto”, “Detector” y la desternillante “Horóscopo”. Con dos discos en el mercado, la banda vasca se confirma como una de las realidades más sólidas en el punk estatal, a pesar de su corta trayectoria. “Pasau de rosca”, “El problema vasco”, “Papel de costo”, “Se habla español” o “Cabrón”, fueron alguno de los ejemplos de la lacónica forma de componer del grupo que tiene la velocidad de melodías y de base rítmica por bandera. “Drogolegas”, “Violencia en acción” y “Odio el fútbol” dieron paso a otra de las mejores tandas de temas de la actuación que asomaba a su fin con “Oso panda”, “Cerveza”, “Policía sí” y “Drogopropulsado”. La intensa jornada llegaba a su fin con las fuerzas justas y al son “Eta, deja alguna discoteca”. Un día kilométrico en el que la música fue la protagonista, pese a la insistencia de algunos por generar altercados. A las cinco menos cuarto de la madrugada, el escenario del Lumbreras Rock se despidió hasta una próxima edición ya, sin duda, esperada por muchas personas.

texto y fotos por elchayi

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