FESTIVAL KASTAÑOROCK 2006 - CAMPO DE FUTBOL, CASILLAS (AVILA)
La tercera edición del festival abulense por excelencia nos llevaba una vez más hacia la localidad de Casillas con el objeto de disfrutar de otra larga e intensa jornada de rocanrol rodeados de un siempre embelesador paisaje capaz de cautivar nuestros sentidos junto a diez de las más valientes, y no por ello exitosas, formaciones de la escena rock estatal.
Los encargados de romper fuego en la arena casillana recayó en la ocasión sobre las manos del grupo maketero SIN SON. Formados siete años atrás, y con varios registros caseros en sus alforjas, el cuarteto emprendió su misión ante una parroquia que en aquellos momentos se denotaba escasa en número. Basando su repertorio en su más reciente maketa, ‘Tu Castigo’, hicieron valer temas como “Revolución”, “No Sopla el Viento” o “Mi Barrio” para enfundarse en un rock con mucha melodía, a media vuelta de revoluciones y con cierto toque desgarrado en la voz que pareciera trasladarnos hasta aquellos Asfalta de los primeros ochenta. Lastrados por problemas de afinado, auspiciados también por cierta falta de tablas, los parones entre canciones diluyeron ritmo a su actuación, un show en el que no faltaron para equilibrar la balanza buenos argumentos en su solidez como banda de partida. Su sentido cierre a lomos de “Rocinante”, el clásico de Asfalto, no hizo sino argumentar con mayor peso sus referentes para modernizar su espíritu y constatar un concierto interesante. (j-kaos)
Segunda vez, y en pocos meses, que Rock Estatal ha podido disfrutar de una de esas bandas actuales que nos retrotraen a un ambiente ochentero muy hardrockero como telón de fondo en sus actuaciones. MAS, que así se hacen llamar estos pupilos criados en las calles de Barcelona, arrancaron el tiempo destinado a ellos con la voz en off de la introducción de la famosa serie “El Equipo A” jocosamente adaptada y retocada. Activos desde el principio, empalmaron su primer y homónimo tema “Más” con “A gritar”. Aunque los primeros impulsos de Mordente a la batería, Jimmy y Dick a las cuerdas, y Luc como voz solista, no fueron del todo potentes como para embelesar a un paciente público la situación dio un brusco giro cuando “Bohemian Rhapsody” dejó caer su magia sobre la masa, que ya empezó a saborear la actuación cuando llegaron “La tempestad” y los gritos de no a la guerra en “Palabras”. La cariñosa y divertida “Fraguel Rock” (Fraggle) puso las sonrisas y los recuerdos en los rostros de los presentes y “La tentación” el lado más lascivo de Más, sobre todo de Luc que se masajeó de manera ostentosa sus atributos masculinos para deleite de las nenas. El tiempo se echaba encima y estos barceloneses calcularon a la perfección su ejercicio que terminó al realizar una combinación de célebres canciones desde “Living on a prayer” de Bon Jovi, “Highway to hell” de AC/DC, intercalando a Metallica y a Judas Priest, pasando por Iron Maiden con su “Run to the hills”, “Carry on” de Manowar y finalizando triunfalmente con “Paradise City” de Guns ´n´ Roses. Con cinco años a sus espaldas, Más comienza a despuntar en su objetivo de darse a conocer de una manera más generalizada en el territorio estatal. Desde aquí, se merece de vez en cuando un poco de aire fresco para renovar y recordar aquel sonido que hizo despertar a tantos jóvenes allá por la década de los años 80. Y a partir de ahora… ¡¡a por mucho Más!! (Kdunskaldir)
Otro grupo que llegó para engrosar la amplia lista de celebridades de este peculiar festival fue SILVER FIST. La enriquecedora experiencia, tras muchos batalladores años, de Silver e Iván juega un papel muy importante en este rompecabezas que se completa con la labor de Nacho, Diego y José. Muchos veteranos esperaban su ansiosa dosis de metal y velocidad mientras la noche iba cayendo sobre las dos mil almas que hicieron del recinto deportivo su fortín. Arrasando sin piedad, Silver Fist abrió su periplo con “La maldición de Kcor” como si el tiempo no hubiera pasado desde que los entrañables Muro la tocaran por última vez. La ansiada cena ya se estaba sirviendo. Para los falsos profetas del rock “El predicador” fue un puñetazo directo a la mandíbula, aunque algo menos duro que de costumbre ya que los coros sonaban un poco bajos. Con “Cielo o Infierno” el escenario se vistió de negro y en el momento en el que Silver se despojaba de su ilustre chupa de cuero anunció a todos “Lágrimas de sangre”, potente tema que da nombre al segundo disco de la banda que se presentará oficialmente el próximo 16 de Octubre. Significativo motivo para presentar “Puedo oírte gritar” ahora que el pueblo libanés y palestino están bajo la cruel, sanguinaria y hambrienta garra de Israel. A la llegada del solo de guitarra una densa niebla cubrió el escenario como fiel reflejo de la oscuridad que se abate sobre ambos pueblos árabes. Pero Silver se encargó de demostrar que nadie, ni siquiera los que ya no están, jamás caminará “Solo en la oscuridad”. Se pasaba más de la mitad de la actuación pero aún vendrían más tonadas: la sensible balada “Aunque no estés aquí”, la rescatada “Tras el telón”, así como la envolvente “En llamas”. La guinda, después del enriquecedor cóctel metalero, la pusieron con “Raining blood”, consagrado himno que viera la luz con Slayer allá por 1986. El buen sonido y las altas dosis de entusiasmo que irradiaba el grupo hacia los parroquianos hicieron que Silver Fist fuese uno de los grupos que más buen sabor de boca dejó sobre las tablas. No esperamos menos de su segundo lanzamiento que llevará por nombre “Lágrimas de sangre”. (Kdunskaldir)
El hecho de que SUBLEVADOS subieran al escenario del Kastañorock 2006, no era otro que lo merecían por derecho propio, ya que son una banda que con solo tres trabajos se ha consolidado como una formación sólida y de carrera ascendente. Proponen a mi juicio un rockanrol directo y sin concesiones que busca quizá las reminiscencias de unos Ramones contestatarios y rebeldes. Su ultimo trabajo de estudio “Alborada” ofrece un indicador de lo que vendrá en un futuro, ósea, una pasada, por que puede suponer un nuevo concepto de entender el rock. La banda de Alcobendas elaboró un show basado en una tenaz consistencia, músculo, y un ritmo desenfrenado que logró encandilar al publico desde la primera nota. A lo largo de los veintiún temas que compusieron el grueso de la descarga, fueron pasando revista a su encomiable carrera. Comenzaron con “Seguimos siendo igual” para continuar con “Periko” “Rock & suble” y “mundo nuevo”. A partir de ahí, fueron ascendiendo a través de ritmos contundentes, referencias continuas al ska y al punk, rockanrol feroz, y escalas frenéticas y bien elaboradas. Cerraron con “Estrés” “Reflexiones” “Castilla” y “Las drogas” Destacaría la bien fraguada complicidad entre los miembros de la banda lo que ofrece imagen de credibilidad al show, donde cada miembro cumple su papel con genialidad. Sergio, el bajista, ofreció un repertorio de gesticulaciones histriónicas y constantes ejercicios de desfachatez descontrolada que encandilo al publico. José, guitarra y voz, y Rafa, guitarra, imprimieron un tempo febril, y Apachete a la base rítmica, un consistente sustento. Sublevados demostró que son una banda muy a tener en cuenta como lo demuestra el éxito que esta cosechando en esta gira 2006 y sus proyectos venideros. Al final los bises solicitados por un publico entregado. Un diez. (Chema Granados)
Por esta cálida y soñadora noche el pueblo de Casillas se vistió con el violáceo color de la Castilla Comunera y rememoró uno de los acontecimientos que han marcado la historia castellana para siempre: La Revuelta Comunera contra un déspota monarca encabezada por Padilla, Bravo y Maldonado. Suaves notas de piano amenizaron el comienzo de los segovianos LUJURIA que a golpe de talón interpretaron “Mercenario sois del reino”. Y la yesca comenzó a arder descontroladamente para regocijo de los presentes. “Mozart y Salieri” dejó entrever que la voz de Óscar no estaba al cien por cien, pero esto no fue motivo suficiente para que dejará de envalentonar a la tropa apostada al pie del escenario con sus elocuentes arengas. Tachados de pederastia, Óscar, Gallardo, Julito, Nuria, Jesús y Fer, se enfundaron sus ropas de combate para desenmascarar a la hipócrita cúpula de una cadena de televisión al son de “Dejad que los niños se acerquen a mí”. En este caso, tanto el poder mediático como el poder eclesiástico salieron bien escaldados mientras Óscar lucía una chapa contra el turismo sexual y agradecía a los “curritos” de Telemadrid el apoyo recibido ante semejante aberración. Un momento épico aconteció cuando Silver y Óscar se pusieron manos a la obra para entonar conjuntamente la famosa “Traidor” de Muro. A pesar de que Silver tuvo algún que otro percance con el micrófono cientos de gargantas echaron el cable a los protagonistas siguiendo de carrerilla cada estrofa del tema haciendo de este un momento para el recuerdo. Dedicado a Líbano, “Hijos de la furia” hizo saltar por los aires un gran elefante de peluche (con la cara de Aznar según dijo Óscar) que posteriormente quedó en algún lugar de la explanada desdichadamente destripado. Tal vez algún depredador clavó en él sus “Ojos de presa”, tema dedicado a Medina del Campo en el que Óscar ondeó a despecho la bandera de Castilla Comunera. Más notas, las de “Estrella del porno”, “Corazón de heavy metal” y “Joda a quien joda” dejaron paso a las palabras del “Canto de Esperanza”, del Méster de Juglaría, con el que Lujuria abandonó de forma elogiable la engalanada tarima en la que acontecieron unos hechos reales, una historia para rememorar. ¡¡Castilla, entera, se siente comunera!! (Kdunskaldir)
Un nutrido y selecto grupo entre los asistentes se acercó exclusivamente a esta apacible comarca para deleitarse con la furia musical de una de las más respetadas bandas de heavy metal de nuestro estado como es WARCRY. Alberto a la base rítmica, Roberto al bajo, Manuel al teclado, Pablo y Fernando a las guitarras y Víctor como vocalista y “frontman”, asaltaron el escenario bajo los acordes de una introducción sinfónica que fue el preludio de “Nuevo mundo”, con el trasfondo de la inmigración en su letra. El toque de rebeldía lo puso “El Anticristo”, que aunque le expulsaron de los cielos y fue condenado al infierno siempre añorará la “Luz del Norte”. Otra estampa de su último disco titulado “¿Dónde está la luz?”, “El regreso”, inundado en alcohol, dejó su impronta para denunciar los malos tratos a los que personas indefensas son sometidas. Rasgando el corazón, “Aire” produjo un momento de éxtasis general a pesar del pavoroso dolor que se esconde tras sus palabras. Combatiendo la ignorancia, como desencadenante de la necrosis de la sociedad actual, “Hijo de la ira” abrió la puerta a “Alejandro”, en el que la traición se confunde con la lealtad. Si el inicio de la intervención de Warcry se caracterizó por las letras más crudas y con una descripción de parte de lo que ocurre en la colectividad humana el final de la misma fue una apología de la lucha por la vida, “Contra el viento”, una exhortación en favor de un futuro mejor después de la tormenta, “Tu mismo”, y una honorable historia real de entrega por los demás, “Capitán Lawrence”. Con todas las limitaciones que conlleva un festival de mediano status (afortunadamente llevadas con buen tino por la organización), Warcry supo jugar bien todas sus cartas y dejó su esencia con un sonido nítido y una puesta en escena que por unos momentos hizo desaparecer el agotamiento de los dos millares de personas que disfrutaban plenamente de la velada. (Kdunskaldir)
Con su gracia natural, rebosante de talento, juventud irreverente en ristre, ALBERTUCHO, el gran artista sevillano, se encaramó a las tablas de Kastañorock para dar muestra de su incorrompible hacer a lomos de seis cuerdas y un buen puñado de versos. Combinando temas de su obra debut, ‘Que se Callen los Profetas’, con las más recientes composiciones incluidas en ‘Lunas de Mala Lengua’, su magia inundó desde el primer acorde la escena acompasándola de brío y regustillo aflamencado. “La Persiana”, “Mi Conciencia” o “Mentira”, precedida ésta por un pequeño poema recitado, fueron sembrando sus vibraciones cargadas de melodía, su ensoñación guiñada bajo las estrellas de Casillas mientras a su antojo iba mesando las tablas, atemporándolas y manejándolas, canalla, con soltura y brío. El comienzo swing de “Pelos de Gato”, las inevitables referencias a “Frío” o “El Pisito”, aprovechada con sus improvisaciones para presentar a la banda, fueron marcando pautas que con su irresistible “Volví a la Barra” acabaron por romper cualquier barrera a la contención. Sus raíces, marcadas en cortes como “No Existe Viento”, volvieron de nuevo a inundar una actuación que dejó bien alta su estima, y que con “Mi Estrella” y el baile generalizado marcó imborrable epitafio al artista andaluz. (j-kaos)
Con SINKOPE la noche se abrió a un abanico de sanciones que la convirtieron en mágica. Son de esas bandas entrañables, queridas, asidas al corazón, y que cada vez que los ves en directo experimentas esa sensación de bienestar mental tan gratificante. Una banda hermosamente libertaria, que decora su música con ademanes de rabiosa poesía. Toda su filosofía rebasa las previsiones de la razón para dotarla de imprecisas verdades, sueños y misterios insondables. Abrieron con temas de su ultimo trabajo discográfico “Y, si quieres llorar, te hago reír” como “Valles y cumbres” y siguieron con “Pá alimentar tus sentios” “Matar se me olvida.” Haciendo gala de un espíritu de exaltación al trabajo bien hecho repasaron su ulteriores trabajos con temas como “Llamando a mis brujas” “De cháchara” “Humo de contrabando” “Al socuello” “Tirando de rama”. El publico flipó con las maniobras teatrales de Vito Iñiguez uno de esos artistas, que como dicen los flamencos “tiene duende”. Mario Santos guitarra Alberto David guitarra y coros, Manu Peña batería y Miguel Álvarez bajo completan el plantel de lujo. Su salida del escenario fue un crepitar de voces que reclamaban su presencia Tras los bises, se instauró dentro de nosotros una alucinógena felicidad. (Chema Granados)
Reivindicando los orígenes y rindiendo a su vez tributo El Rey de Extremadura, los cacereños AZIDO SULFURICO afrontaban, bien entrada la noche, la penúltima actuación del festival luchando contra la realidad de las horas y el cansancio generalizado entre el personal. Tras manir un par de temas propios, que mejor argumento que mentar a los pamplonicas Barricada y hacer suyo “Todos Mirando” para llevar el show hacia arriba. En cierto modo efímero, su rock urbano difícilmente logró enganchar a una amplia parcela de un personal más inspirado por la consiguiente llegada del amanecer. Presentaron pese a ello sus ‘Poemas Malditos’ con decencia, apostando por tres guitarras para sobrecargar de riffs su repaso a su editado último trabajo con composiciones como “Bailando Encima de un Cristal” o “La Canción del Inmigrante”. Lograron atraer mayor interés con “Me Comen los Bichos”, jugando con sus cambios de ritmo, para infringir una cierta revolución final, no podía ser de otra forma, mostrando al extremeño universal, Roberto Iniesta, mediante la adaptación de “Sucede” para intentar pulir, en cierta forma, una actuación que se postró en cierto modo descafeinada. (j-kaos)
BENITO KAMELAS asumieron la misión de cerrar el festival al rallar el alba. Era una misión difícil porque el cansancio y las horas de rock se acumulaban en los aproximadamente mil mortales que aun quedan en pie. Pero este escollo no supuso impedimento alguno, ya que desde el primer tema los Benito supieron dotarnos de energía renovada. Elaboran una música tan penetrante que puede neutralizar tu sistema central nervioso. Remueve tus sentimientos más profundos, tus ideales mas vitales. Son el ingrediente que le faltaba a tu vida para encontrar felicidad en estado puro. En mi humilde opinión, son sin duda la banda de rock revelación de 2006. Lo han demostrado a lo largo del estado en festivales y conciertos donde han cosechado un notable éxito. Venían de abrir el Yesterock y recalaron sobre el escenario al borde de las seis de la mañana aun enervados de adrenalina. La noche se cernía sobre el entorno idílico de bosques y montes. Abrieron con “Loko” un tema de trémolos enervantes y ritmo sobrecogedor. Siguieron con “Qué triste es” y continuaron con “Pikolo,” un tema que al parecer circula de mano en mano dentro de la Guardia Civil por sus continuas referencias jocosas al cuerpo. “Sin trampa ni cartón” “Despertaras” “La farola” remacharon nuestras mentes con rock bien elaborado. Decir que Quini es el Van Morrison estatal puede parecer pretencioso, o acaso irracional, sin embargo yo le encuentro numerosos puntos de conexión. Loko aporta con sus rifss maravillosos la frescura mas trascendente de las composiciones. Usepe pone el muro sonoro, bien definido. Ismael y Pechu la base rítmica, contundente y a la vez vertiginosa. “He decidido” “No cambiamos ni un solo minuto” y “Cocaína” cerraron un show magistral. Amanecía. Nuestros cuerpos aun querían mas. Benito Kamelas al rallar el alba fue el mejor colofón de los posibles para un gran festival. (Chema Granados)
texto por Chema Granados & j-kaos & Kdunskaldir
fotos por j-kaos