Burning
Impulsado por uno de los verdaderos motores de la música rock en vivo en la capital del estado, Gruta 77, este próximo Viernes 26 de Julio nace la primera edición del Festival Ocio Joven en la serrana localidad de El Escorial. Con el objetivo de unir bajo el escenario a padres e hijos tras los designios del mismo rock, se reúnen para la ocasión en un mismo cartel bandas integrantes de dispares generaciones, contando a la cabeza con todo un buque insignia del rocanrol más castizo, Burning. Aprovechando la ocasión, nos acercamos hasta el propio pub que regenta Johnny Cifuentes, sin duda uno de los tipos más carismáticos del rocanrol estatal, dispuestos a departir con el genial compositor de La Elipa. Así, bajo el marco del Cocodrilos, convertido poco a poco en santuario de la banda madrileña, tuvimos ocasión de conocer de primera mano las impresiones del cantante y teclista en torno al festival de este Viernes, así como imbuirnos en la actualidad más latente del cuarteto.
Este próximo Viernes tendrá lugar en El Escorial la primera edición del Festival Ocio Joven, la cual será encabezada por Burning. ¿Cómo se os plantea esta novedosa propuesta dentro de la escena de rock en vivo madrileña?
Johnny: Es una nueva propuesta, pero ya la hemos hecho en varias ciudades. Somos un grupo que ya llevábamos una serie de años dedicándose a esto del rocanrol, y siempre existen certámenes, concursos en las zonas, en este caso en la sierra de Madrid. Vamos a ver como se lo curran los grupos de por allí, y a hacer una fiesta con el grupo ganador del certamen, pero es algo que hacemos bastante, en Cuenca, Albacete, La Mancha, me mola y además ahí nos damos cuenta de cómo está el panorama del rock en España. Luego surgen las preguntas de los periodistas sobre cómo ves el panorama del rock en España, pues te empapas un poco y puedes decir cómo van las cosas, porque si esperamos a los medios de comunicación, los clásicos, a no ser que digamos Radio 3, estamos un poco en pelotas, sino hay que ser como tú que te lo estás empapando diariamente.
Como se plantea en este festival, ¿puede ser el arte, la música y en especial el rocanrol un buen nexo con el que unir generaciones diferentes?
J: Yo creo que qué mejor cosa que el rock & roll. Yo digo el rock & roll porque es lo que me ha tocado vivir, llevo en esta historia treinta y algún años, ya no me acuerdo muy bien, y es lo que suele ocurrir ahora cuando vamos a tocar nosotros. Son las tres generaciones, tocará Manolo, de Los Enemigos, con sus Freedom, que ya es una generación posterior a la nuestra, tocarán los Mallory Knox que es otra generación posterior, y los grupos de ahora con Persons. Qué bueno que se unan con el rock & roll, aunque imagino que se unirán con otro tipo de músicas, con folky, con jazz, con blues, con muchas cosas, pero en principio esto lo que a mí me toca y me gusta y me parece una idea buenísima.
¿Qué opinas en ese sentido de la legislación que impide a los menores de 18 años acceder a las salas de conciertos en ciudades como Madrid?
J: Yo creo que es algo con lo que hay que tener mucho cuidado con ello. Yo tengo hijos y me molaría un montón que si les gusta el rock & roll accediesen lógicamente a las salas, pero siempre cuidándolo todo un poco, a un chavalito no le puedes volver loco ofreciéndole todo tipo de cosas que puede haber en los bares, ya sabes, no están preparados, todavía no tienen esa pasta, esa carretera, ese rollo que todos tenemos ya cuando tenemos más años, que sabemos lo que más o menos puede estar bien o puede estar mal. Pero simplemente para escuchar música yo creo que deberían dar rienda suelta y abrir las puertas, además la palabra prohibir es una palabra que odio con toda mi alma. Yo creo que hay que cuidar mucho a esa gente, pero llenarlos de cultura.
¿Se están cargando el rocanrol entre políticos y ejecutivos del negocio musical?
J: En España sí, desde luego. En España no interesa el rock & roll. Toda la gente que tú y yo sabemos, que están ahí en el poder, y toda la gente que maneja todo este cotarro, para nada les interesa el rock & roll, excepto cuatro cosas que haya puntuales. Antes hablábamos de Fito, y dos o tres cosas más. Pero cuidado, que todo eso empieza cuando esta gente hace unos discos en una compañía pequeña, y entonces se da cuenta una compañía grande y los absorben directamente. No es que ellos intenten hacer algo por el rock & roll, sino que es algo que está hecho y saben que va a funcionar, por lo que se aprovechan de ello. El rock & roll aquí, ya te lo decía, somos unos héroes los que lo hacemos, de verdad, y muchas gracias a la gente que se dedica un poco al rock & roll en revistas, radios y toda esta gente.
¿Cómo habéis observado desde el escenario evolucionar a las distintas generaciones que han conformado el público de Burning?
J: La gente de Burning son muy “burnianos” tío, te lo tengo que decir con el corazón. La gente que lo ve, lo oye, el boca a boca, Burning es algo que se te queda para toda la vida. Nosotros tocamos desde hace bastante tiempo, no paramos de subirnos a los escenarios, y vemos desde el escenario la gente que viene, los padres con los hijos, y a veces cuando bajamos del escenario hablamos, nos cuentan que traen a su hijo para que vean esto, y la verdad es que se quedan muy a gusto, tienen suerte de que sigamos en activo durante tantos años, porque yo soy ahora un chavalito de 18 o 20 años y me molaría un montón ver a los Burning. Imagínate, trasladándonos de época, que me hubieran llevado mis viejos a ver a los Beatles en la Plaza de Las Ventas, que no los vi, y yo tendría ya diez o doce años. Trasladando eso a ahora, mola un montón, es darte cuenta de lo que ha pasado en la España desde que era una España gris y triste hasta esta España mucho más multicultural, muchísimas ondas musicales, cada vez se consume más música, la gente va más a festivales, a mi me mola un montón que haya gente que traiga a gente, que se pase el boca a boca: “tocan los Burning y esto no te lo tienes que perder”.
¿En qué se diferencia el público de ahora al que hace tres décadas os seguía cuando empezasteis a armar ruido en el barrio de La Elipa?
J: Lógicamente han pasado algunos años, pero la sensación yo creo que sigue siendo la misma, y el corazón. Para ver a un grupo, no se si tú lo experimentas, pero yo cuando voy a un concierto no voy a ver cómo suenan, o cómo es la sala, ya sabes que hay mucha gente que va a ver a los Rolling Stones para el día siguiente contarlo en la oficina, pero creo que tiene que haber esa ilusión y ese amor por ese grupo, te tiene que molar, desde el principio hay que estar predispuesto a ver ese concierto, hay que disfrutar. Uno de los mejores inventos que hay son los conciertos en directo, porque si da la casualidad que el grupo está en ese momento mágico, porque todos los días no son iguales para los grupos que tocan, concurren una serie de cosas que si todo sale bien, si estás en ese día, sales con el cuerpo lleno de historias y no se te olvida jamás, ese sabor de boca, si no ha ocurrido así será el próximo día, pero ver un concierto, que es algo que no se puede intercambiar, es algo que se te queda dentro, es algo bellísimo.
Mirando hacia atrás y sopesando el presenta, ¿qué representa para Johnny Cifuentes cumplir estos 30 años a bordo de la banda más veterana del rocanrol de este país?
J: Soy un tío que camina día a día. Unos días son trágicos, otros días son comedia dentro del rock & roll, con esto te quiero decir que un día me apetecen tocar más baladas, otro más medios tiempos y otro más rock & roll duro. Creo que sigue siendo la misma historia, sigo enamorado de esta historia, me gusta mucho tocar en festivales donde veo a tíos que han tocado con nosotros, coetáneos de mucha larga historia, como por ejemplo Barón Rojo, que toqué con ellos hace poco en Canarias, volverlos a ver, estrechar ese abrazo, yo no se cómo se sentirán ellos, pero yo me sentí muy bien después de verlos desde hace tanto tiempo, date cuenta que ensayábamos juntos en Papi. Yo me siento muy bien, y mientras me lo siga creyendo, mientras me siga subiendo por las escaleras de atrás del escenario para tocar y siga con esa historia de los nervios sobre cómo saldrá la primera canción, porque es esa es la historia, cuando sale la primera canción bien y con magia ya va todo el concierto seguido. Yo sigo enamorado de esta historia tan bonita.
¿Cómo valoras el recorrido?
J: El recorrido ha tenido un poco de todo. No me quiero poner demasiado triste, pero todo el mundo sabe que hemos tenido bajas muy importantes en la banda. El gran Toño se nos fue hace bastantes más años, el Risi más reciente, y todavía tengo la herida en el corazón, se cura con los años pero no se olvida. Pero por todo lo demás, desde aquí chicos, si alguna vez tenéis alguna duda de lo que tenéis que hacer, empezar a tocar un instrumento, me da igual, el violín, la pandereta, el saxo, el piano, jamás podréis pensar que ese instrumento o esa historia os pueda acompañar tanto toda la vida, sobre todo en esos momentos solitarios que todos tenemos y decimos “para que estamos por aquí, todo me da igual”. Si tienes un instrumento y te lo pones a tocar, verás como todo va a ser tu cuerpo, tu vida, empieza a tomar sentido, o por lo menos dejas atrás malos rollos.
¿Qué cambiarías de todos estos años?
J: Son preguntas ahora mismo muy rápidas, pero seguramente al final de toda esta conversación te diría que no cambiaría nada. Cambiaría solamente los momentos amargos, pero al mismo tiempo esos momentos amargos te hacen ser más fuerte y escribir canciones con rabia que luego quedan plasmadas en disco, que es al final lo que queda. Nosotros a lo largo de nuestra trayectoria tenemos unas 150 o 180 canciones grabadas, y eso es lo que de verdad importa. ¿Qué cambiaría? Yo creo que al final no cambiaría nada, la vida es así, el destino es así y yo amo mi destino, soy un tipo de barrio que empezó a escuchar los Rolling Stones y todavía sigo subiéndome al escenario y veo chicas preciosas que están ahí abajo, a veces con novio, que todavía nos siguen escuchando.
Con ‘Dulces Dieciséis’ afrontasteis toda una experiencia como revisar vuestros más significativos temas en acústico y llevarlos al escenario. ¿Cómo valoras toda esta experiencia?
J: Es una experiencia dulce, como el tema de ‘Dulces Dieciséis’. No quisimos hacerlo hace unos años, cuando fue el aluvión de discos en acústico. Hace algún tiempo vimos al productor Carlos Narea, que ha hecho muchas cosas, y tomando algo pensamos que podía ser bonito recordar todo esto y de esta forma. Empezamos a ensayar en el local, vimos que las canciones con acústica podían quedar sensatas, y muy cachonda la idea. En nuestra página web, www.burning.es, mandamos un mensaje a todos los “burnianos” sobre qué canciones querrían que tocásemos en ese disco. Hicimos la cuenta y las 16 que ganaron son las 16 que hemos grabado. Hay un tema muy especial, que se llama “Lujuria”, que no lo hemos tocado desde que se grabó en el año 77 creo, en el álbum ‘Madrid’, y también está metida ahí. Estoy contento porque creo que hemos conseguido lo que queríamos, que es tocar. Cuando pones el disco, no es un disco para oírlo en un pub, a no ser que sea a primera hora, te lo pones en casa tranquilo, con una cerveza fría, bien con tu nena o con tus colegas, lo escuchas un poco y parece que te trasladas a ello, parece que estás tocando ahí mismo, en ese salón. Tiene esa sensibilidad y ese rollo que hemos querido irradiar con las canciones.
Sin duda ese reciente concierto del 1 de Junio en Joy Eslava, rodeados de tanta gente y tantos amigos, ha supuesto uno de los momentos cumbres para esta experiencia. ¿Cómo viviste aquella noche tan especial?
J: El Joy Eslava, dónde antes no me dejaban entrar (risas). Es una sala con una pita de baile super deslizante, y tiene un pequeño escenario. Me quedé muy cortado cuando entré y vi el pequeño escenario que había, porque nosotros quisimos hacer ese concierto con toda la gente que había colaborado en el disco. Eran otro teclista más, otro guitarrista más, un trío de cuerda (violín, violonchelo…), estaba también Ñako Goñi con la armónica, gente de Pereza, Quique González, amiguetes que son muy “burnianos”. Imagínate entrar en el Joy Eslava, que tiene cuatro pisos, una especie de rascacielos en discoteca, imagina subirte al piano y decir “qué tal, buenas noches”, y me gritaban los del primer piso, los del segundo… fue muy guapo. Esas discotecas ya sabes cómo son, muy horteras, con moquetas y demás, estábamos un poco desplazados, pero en cuanto empezamos a tocar todo aquello se convirtió en una sala de rock & roll, me recordaba al Rock Ola, al Aqualung o a La Riviera, o al Revólver, donde hemos estado mucho, pero ahora le hemos asestado un buen golpe de rock & roll a una sala que no tiene nada que ver con el rock & roll. De hecho hemos sido el primer grupo que hemos tocado ahí, hemos abierto una sala para el rock & roll, y ahora de hecho están ya programando ahí, así que de puta madre.
¿Es en noches como ésta cuando especialmente se echa en falta a alguien?
J: Una vez que te vuelves loco ahí arriba ya no echas nada en falta. Lo que ocurre es que la gente, que es muy lista y muy sabia, cuando tocas un tipo de canción, o una canción muy representativa de alguno de los que estás comentando, ahí es cuando te da el campanazo y notas ese golpe. Efectivamente, sí se nota, llevamos notándolo desde hace muchísimos años, pero eso es lo que te hace ser más fuerte y dedicarle esa canción tocada con ese feeling, con todo lo que puedas aportar. A veces no aportas nada y otras veces aportas todo, porque lo del feeling y lo de estar bien en un concierto sucede cuando sucede. Sí se les echa de menos, pero yo cuando empiezo no echo nada en falta, voy como una especia de bestia, el Dr. Jekyll y Mr. Hyde, soy de una manera totalmente diferente a cuando ahora estamos tomando una birra respecto cuando me subo ahí arriba, no se ve a nadie, la gente me lo pregunta, me dicen que estaban en primera fila, pero deben ser las gafas de rock, las gafas de sol.
Entre vuestros más inmediatos proyectos se encuentra la edición de un próximo disco/dvd que recogería entre otros contenidos el mencionado concierto en Madrid. ¿Para cuando tenéis planteada su edición y que contendrá en su conjunto todo este trabajo?
J: Lo grabamos con nuestro dinero, estuvimos pensando cómo lo íbamos a hacer, pero la gente lo típico, estaban reunidos. Decidimos coger una unidad móvil, unos tíos que grabaran vídeo bien, y todo está grabado, todo lo hemos pagado los Burning, y ahora vamos a arreglar los pequeños acoples, porque por un pequeño acople no pasa nada, pero teníamos problemas con la guitarra acústica y se arreglarán esos pequeños acoples ahora en un estudio. Se lanzará yo creo que para navidades, es un buen regalo para un colega, para una chavalita, para tus papis, para quien sea. Nosotros no vendemos para vivir de ello, nosotros vivimos de la carretera, es como una demostración más de que Burning sigue vivo, con una serie de gente invitada, con una serie de ambientes, con un rollo en Madrid, con una sala rarísima, es muy curioso, es muy singular, tiene todos los aditivos para que te mole ese concierto. ¿Qué cojones ocurrió allí en el Joy Eslava? Imagínate gente de Málaga, de Coruña, de Albacete, de Santander que no estuvieron allí porque hay mucha distancia y también porque cabía poca gente, yo creo que reúne todo lo que hubo allí, y salió con mucho sabor, salió muy bonito.
¿Incluirá algún tipo de material extra?
J: Ahí estamos, queremos recuperar, a ver si el Ordovás se tira el rollo y rescata del archivo de Televisión Española, y recobrar los primeros vídeos que hacíamos en Aplauso, en Tocata, cosas que hemos hecho en directo en televisión y que se han quedado ahí. Como molaría verlas ahí en ese vídeo, sería una especie de propina muy dulce, muy buena para la gente, sobre todo para esa que nos ama y nos quiere, y que gracias a ellos estamos ahí.
¿Qué otros planes o proyectos sopesáis en la actualidad?
J: El siguiente proyecto es que tocamos allí en El Escorial dentro de nada, y para un grupo como nosotros que lleva algunos años dentro del rock & roll es mejor plantearse el día a día. Tenemos una oficina de management que es un tío buenísimo, tiene veintipocos años, ha creído en nosotros y es el tío que está haciendo que la banda siga para adelante, que cada vez estemos más a gusto y que lo que hacemos tiene mucho corazón, cree en nosotros. Pero yo sigo haciendo esto, me voy a comprar una grabadora como esta, porque lo que hago después, cuando me voy del Cocodrilo, es tocar el piano en mi casa, me surgen algunas melodías, y yo sigo haciendo canciones, lógicamente rock & roll, baladas o medios tiempos, y en eso estamos. En ese sentido, si dentro de un añito o tres meses me surgen doce guapísimas, ahí estarán.
En el concierto del próximo Viernes tenéis previsto la presencia de algún otro músico sobre el escenario añadido a la formación habitual. ¿Qué podremos ver en dicho show?
J: Veremos a los Burning en plena salsa, y no cabe duda de que estamos cerca de Madrid, y algún pirata de estos que nos conoce y son músicos de por aquí, lo mismo se acercan y tenemos alguna posibilidad de sorpresa. No digo nada porque esto es así, los colegas se enteran y bueno, si van para allá y te dicen diez minutos antes “oye, que subo contigo a tocar”, pues de puta madre, sorpresa totalmente.
Después de una vida entera dedicado a la música, subirse a las tablas debe ser casi una necesidad. ¿Morirá Johnny Cifuentes sobre un escenario?
J: Sí. Tengo cincuenta tacos, estoy muy bien, muy a gusto. A veces me fijo en la gente como Keith Richards o como B.B. King. Yo era uno de esos estúpidos que decía, cuando me hacían entrevistas a los 18 años, cuando ya tocaba, yo decía “un tío de más de 25 o 28 años ya no puede tocar rock & roll, porque ya no es visceral”. Ahora me tengo que comer todo eso con patatas, porque que putada retirarte a los veintitantos, pero uno anda loco cuando dice eso, habla más con la rabia y el corazón que con la mente, o tal vez sea verdad y yo ya tenía que estar poniendo cañas aquí en el bar. No se lo que haré tío, pero esto me sigue gustando mucho, ojalá nos veáis este Viernes en El Escorial y sabréis porqué digo todo esto.
por j-kaos