AVALANCH: UN PASO MAS
Pocas cosas nuevas ofrece el nuevo disco de Avalanch y más si algún iluso desconocedor de la discografía de la banda cree que realmente el álbum es un Grandes Éxitos, tal y como recoge el subtítulo de “Un paso más”. Y digo que no es un grandes éxitos si tenemos en cuenta que el disco trae trece canciones de las cuales dos son acústicas incluidas como casi rarezas en su DVD en directo, “Cien veces”, si contamos con que hay una tema, “No more damage” que se incluye dentro de su versión en inglés del trabajo “Los poetas han muerto”, que otro de los temas es una versión del “Where the streets have no name” de la banda irlandesa U2. A esta colección se suman dos temas que sí son inéditos pero que, por aceptables que sean, ningún seguidor incluiría si tuviese que elegir un track list para realizar un recopilatorio de la buena banda asturiana, como son “Agora non” y “El principe feliz”.
Entonces ¿qué ha hecho Avalanch? Pues ha recopilado en un mismo disco muy buenas canciones pero que no ofrecen lo que promete. En ese sentido, la función de un recopilatorio de grandes éxitos ya estaba implícita en el trabajo “Las ruinas del edén”, en el que la banda incluía dos de los mejores temas de “Los poetas han muerto” y once temas revisados hacia el sonido actual de la banda desde la salida de Víctor García, Alberto Ardines y demás componentes. Eso sí era un buen recopilatorio en el que Ramón y Marco (voz y batería) ofrecían su revisión de los temas de la época más heavy de la banda. No critico las canciones, critico el hecho en sí del disco.
Nadie puede discutir la calidad y calidez vocal de Ramón Lage en “Agora non”, preciosa balada asturiana, el preciosismo melódico de “Alas de cristal” o la contundencia, originalidad y emotividad de “Niño”. El disco baja de intensidad con los medio tiempos de “Antojo de un dios” y “Delirios de grandeza”, esta última en versión acústica. Así, “Mar de cristal” vuelve a mostrar la cara más amable de las composiciones de Avalanch, mientras que “Xana” y “Juego cruel” sirven para recordar viejos laureles compositivos, hasta hoy igualados, pero nunca superados por Rionda. Precisamente “Lucero” es el tema que más se acerca al nivel mencionado con anterioridad, un tema redondo en su estructura, su texto y su capacidad de transmitir la tristeza y potencia contenida en la que nada como pez en el agua tanto Ramón como también las guitarras del grupo.
El décimo tema vuelve a ser desenchufado, concretamente “Cambaral”, otra de las más bellas historias de amor que sabe desarrollar el grupo. Las dos canciones inglés se suceden, primero “No more damage” y después “Where the streets have no name” para culminar en el medio tiempo “El príncipe feliz”, bella canción basada en un relato del escritor Oscar Wilde.
El mencionado trabajo se culmina con dos pistas multimedia que incluyen dos videoclips, uno de “Alas de cristas”, uno de los temas estrella de su último trabajo en estudio “El hijo pródigo” y la balada sin estribillo “Alborada”, con imágenes en directo. Un álbum en definitiva sólo para grandes fans porque la esencia de la banda no está en las canciones en inglés ni en el formato acústico puntual de dos temas, sino en la potencia controlada de las melodías eléctricas que surgen del cerebro de Alberto Rionda, agresivas y rápidas en los primeros tiempos y emotivas, acompasadas y generosas en la actualidad. Lo mejor del disco, que se vende a precio reducido (dentro de lo que cabe).
por elchayi