Coz

Hablar de Coz es hablar de los orígenes del rock en el estado. Mientras por sus filas pasaron en los primeros tiempos los hermanos de Castro antes de formar Barón Rojo, con temas como “Más Sexy” o “Las Chicas son Guerreras” escribieron en letras de oro su pequeña gran aportación a la historia de nuestro rock. Pero su historia no es la habitual de los grandes del rock. Tras vivir las mieles del éxito en sus comienzos, la grabación de su primer disco les condenó al ostracismo del establishment rockero en una búsqueda de aportaciones más comerciales. Desterrados en tierra de nadie, han sobrevivido de forma intermitente y apenas sin gloria hasta recomponer en estos días una formación clásica casi en su práctica totalidad. Junto a Enrique Ballesteros, Juan Márquez y Eduardo Pinilla sobreviven a su line-up más clásico. Es por ello que con el propio vocalista-bajista y guitarra solista de la banda quisimos en improvisada entrevista conocer más detalles sobre este inesperado regreso previa actuación de la banda sobre las tablas de la Sala Oxido de Guadalajara.

Nosotros en un principio veníamos a este concierto a ver a Sangre Azul, encontrándonos con la sorpresa de veros incluidos finalmente a vosotros en este cartel. ¿Cómo se ha gestado esta vuelta de Coz a los escenarios?
Juan Márquez: Domingo se ha enterado de que estábamos intentando volver a actuar, y nos ha metido en este cartel. Nosotros encantados, porque ahora estamos empezando. Estamos reorganizando la banda, retomándola con Eduardo, con Enrique, y con Antonio el Russo, que es la incorporación, porque Tony de Juan está con otros compromisos. Eduardo está con Burning también, que acaban de sacar un álbum acústico.

¿Cómo surge la idea de volver a juntar a Coz y hacer conciertos?
Eduardo Pinilla: Que hay mucho mono (risas).
J: Lo hagas bien o lo hagas mal, de esto de tocar no te quitan el bicho ni con bomba de vacío. Es una cosa que te gusta, y por otro lado piensas “dónde vas a estar mejor”. De todas formas para mi es una sorpresa ver aquí que hay tanto local y tantos grupos, pero parece que en las actuaciones en directo cada día lo tienen más difícil, cada vez los locales tienen más problemas, por lo que encontrarse con salas como esta es una agradable sorpresa. Parece como que la cultura oficial no le presta excesiva ayuda al tema de las actuaciones en directo, parece que es mucho mejor cosas asépticas como discotecas o sortear coches en vez de tener bandas. Obviamente no es fácil, para funcionar tienes que tener un disco, y nosotros estamos en un terreno de nadie porque por un lado alguien recuerda algo de la banda y eso te permite hacer ciertas actuaciones, pero en realidad para trabajar con cierta consistencia necesitaríamos un álbum. Estamos trabajando en eso, en lugar de relanzar algunas de las grabaciones que teníamos de las que controlábamos los masters, aderezándolas un poco, revitalizándolas con colaboraciones de amigos. Estamos en un proyecto de un álbum que se llamaría ‘Amigo Mío’, que es el título de una de nuestras canciones, y que consistiría en los Coz de siempre junto a gente que haya tenido algo que ver con la banda. De hecho sacamos un disco hace tiempo en el que estaban Manolo Tena, José Carlos Molina, Antonio García de Diego, Joaquín Lera… gente muy querida y muy respetada por nosotros, y que de hecho tuvieron cierta relación con nosotros. Entonces surgió el hacer un disco así, empezamos a grabar y ahora queremos continuar. Queremos ver si Oscar de Lujuria graba una canción con nosotros, si nos hace el favor, intentaremos no hundirle la carrera. Son amigos que tienes y que al cabo del tiempo te encanta saber que todavía están ahí y puedes cantar con ellos. Me decía Domingo que le había dicho a Carlos Pina si se animaba a cantar con nosotros, y él encantado. Es un álbum para nosotros muy bonito, muy interesante, otra cosa es si se vende o no se vende, bueno, como decía Frank Zappa, “estamos en esto por dinero”, pues a por el dinero que nos falta (risas). Esa pudiera ser una buena excusa para seguir tocando. Yo creo que afortunadamente nos seguimos divirtiendo y es muy difícil quitarte el vicio de tocar. Yo no entiendo a esa gente, por ejemplo hacía mucho tiempo que no veía a Lili… Una de las razones del parón de la banda es que yo estuve tres años en Estados Unidos, por esto de ganarse el cocido, trabajando en el otro lado de la industria, y a la vuelta les lié otra vez.
E: Lo que pasa es que tenemos mucho vicio, y fue fácil convencernos.

¿Para cuando tenéis prevista la edición de dicho disco?
J:
El disco del que estamos hablando está casi hecho. Faltan tres o cuatro colaboraciones que le darían una imagen más actual por un lado, no actual porque sea tecno, sino algo más sorpresivo, como la colaboración de Oscar de Lujuria, que puede suponer el hecho de mezclar generaciones. Pero el disco está prácticamente hecho, y la idea sería lanzarlo al mercado, digo esto humildemente, ponerlo en circulación en Febrero, porque ahora vienen las navidades y nadie saca nada. Las grandes firmas, sólidas, lanzan sus productos estrella con versión maravillosa y opulenta, por lo que lo sensato sería ponerlo en circulación en Febrero y ver si tiene algún respaldo que nos permitiese trabajar. Yo entiendo que a los más veteranos les sonará algo el grupo, y a la gente joven les sonará menos, pero conociendo al grupo igual tienen un interés.

¿Existe quizás un poco de incultura respecto a las bandas que fuisteis grandes en los comienzos?
J: No, hay muchas bandas y es responsabilidad nuestra. Es quizás un defecto que hemos tenido. Las buenas carreras se llevan continuadas, y nosotros no lo hemos hecho, hemos pagado un precio por eso, por no tener una carrera bien llevada, de estar ahí. Hemos hecho muchas cosas, Eduardo ha estado tocando con mucha gente y ha tenido una buena carrera como guitarrista, pero como Coz hemos tenido más altibajos. No hay nadie a quien culpar excepto a nosotros si la gente no sabes quien eres, porque la gente sí sabe quién es Miguel Ríos, sí sabe quién es Rosendo, porque han hecho buenas carreras. Nosotros lo hemos intentado, hemos hecho lo que hemos podido y no siempre hemos acertado, pero por otro lado tampoco tiene uno ganas de morirse, artísticamente hablando, de lo otro ni mencionarlo (risas). Entonces dices de intentar trabajar algo y si podemos yo creo que nos vamos a divertir. Otra cosa es si conseguimos establecer esa conexión con el público de que lo que hagamos les parezca interesante, aparte del retorno. Yo creo que es una forma de trabajar, porque yo no, pero estos sí son buenos músicos, por lo que es una forma de trabajar que puede ser interesante, buenos músicos en un repertorio a veces rancio, a veces antiguo, a veces gracioso, pues eso puede significar algo. Se trata de no molestar, pero molestar a la vez, estar ahí ofreciendo lo que tienes, y si a alguien le interesa bien. Con esa intención lo hacemos, y yo he de reconocer que dudaba mucho antes de las vueltas, de los retornos de la gente, porque estás con lorzas, etc, no has sido Michael Jackson tampoco, y por un lado piensas que eso suena un poco patético, pero por otro lado porqué negarse a uno mismo, e incluso a gente que, tampoco es que estén ansiosos por que aparezcamos, pero sí notas que no va a ser algo negativo el aparecer ahí. Es mostrar una forma de trabajar, unos temas que representaron algo en su momento, el mundo ha cambiado mucho, y ya es desde el siglo pasado a éste, ha cambiado todo en las formas y hay algo que sigue exactamente igual. Los puteados siguen puteados, los que putean siguen puteando, y ahí está una apuesta personal de cada uno al decir en que lado, soy de los que putean o soy de los que me putean. Pues voy a seguir en mi lado, y yo confío en que algo trabajaremos y nos dará oportunidad de mostrarlo.

¿Echáis un poco de menos aquél espíritu de hace veinte o veinticinco años en el rocanrol, cuando Coz estaba en lo más alto?
E: Sí, se echa de menos a la hora de tocar, porque en aquellos tiempos tú eras lo que había, y la gente iba a verlo y lo admiraba. Ahora te topas con que no saben realmente lo que van a ver, o que no sabes lo que va a pasar, pero ese es el reto, ver las caras de la gente, que va pasando, nosotros tenemos que probarnos como aquél que dice.
J: Y digamos una cosa, es volver a empezar, pero no para nosotros, sino para todos. Hay un tipo de música que yo creo que es la que vosotros hacéis, la que nosotros hacíamos o la que queremos hacer, que no la ves en televisión, no programan en la radio, no goza de ese punto sofisticado. Ese tipo de música por otro lado tiene muy serios seguidores, y quizás de los más exigentes, yo creo que el público del rock en general, sin emplear etiquetas, sabe más de música, es mucho más exigente, y cuando aprueban o desaprueban algo es importante, no es porque haya una telenovela en la tele y que todo el mundo está emocionado en que si hay unos cóndores, unos cuervos o unos gavilanes. El público del rock es más sólido, y eso no lo ves en los medios, en los que llamamos los grandes medios de comunicación, por lo que esto es volver al principio, meterse en la carretera, hacer lo que puedas, recitales, grandes conciertos, garitos, lo que hacía antes y lo que yo creo que está haciendo la gente que hace la música que a vosotros os interesa y que yo escucho. Pero no lo ves en otro lado, por eso hay que remangarse y meterse otra vez en la carretera, pues bendito sea, porque eso es una forma de vivir. Eduardo no ha hecho otra cosa en su vida, toca la guitarra y te metes en la carretera. La carretera se ha tragado a mucha gente, y desgasta mucho no solo a los que se lleva, sino a los que circulan en ella también, por lo que es una vida dura, no recompensada, y hay cosas que no se hacen por recompensa, pero a veces a uno le gustaría que hubiese un poco más de estima por parte de los que tienen poder y recursos hacia este tipo, no solo de música, sino de gente, la gente joven que día a día ves que la tendencia social se dirige hacia no complicarse la vida, todo es más bonito, más elegante, más sofisticado. El término comercial es muy complicado para mi, yo que siempre tuve la cruz a cuesta de que éramos muy comerciales, ojalá fuésemos más comerciales. Hay veces que muy comercial es Tom Waitts, o muy comercial es Bob Dylan, o muy comercial es Iron Maiden. ¿Qué es muy comercial? Cuando algo obtiene un reconocimiento público. A veces buscamos la comercialidad en lo fácil, evidentemente si nosotros hacemos una canción con un estribillo que se repite muchas veces es más fácil que la gente lo entienda respecto a si haces música más sólida. Pero el asunto comercial, es ¿comercial en qué? Si se es comercial dentro del rock, bendito sea. Nosotros, no es que nos vanagloriemos de nada, pero sí tenemos a gala que gracias a lo que nosotros hicimos se abrieron las puertas de las radios a un tipo de música, de la que solo había un antecedente, sólo Tequila había entrado en las radios con mayúsculas, y fueron criticados por eso. Yo creo que cuando Coz hace eso, lo pagamos relativamente caro, pero entramos en radios y abrimos las puertas. Ahora si tú escuchas la programación de 40 Principales te sorprendes de lo que hay, te programan un montón de cosas de rock, y eso era impensable entonces. Nosotros nos atrevimos y en eso sí ganamos, en eso sí acertamos, por eso dices, ¿querías ser comercial? Sí, yo sí quería ser comercial, yo les llevé a la ruina a estos chicos porque quería ser comercial, yo quería que sonásemos en la radio y que pudiésemos tener trabajo, que no lo teníamos, fue una paradoja muy curiosa. Mientras no tuvimos disco, trabajamos muchísimo, quizás fuimos de los grupos más contratados de España, pero cuando ya se nos estaba acabando el trabajo el manager nos dijo “o me dais un disco o no os puedo contratar”. Dijimos vamos a grabar un disco, pero no íbamos a grabar el “Rock&Roll” de Led Zeppelín, porque una cosa es tocarlo en directo, y bueno, cuela, pero si tu coges disco a disco nosotros al lado de Robert Plant, no, no podemos grabar el “Rock&Roll”, hay que grabar cosas originales, está en las reglas del juego. Y cuando hicimos cosas originales, hicimos lo que pensamos que era más adecuado para poder sonar en radios. Eso o no lo explicamos bien, o no se entendió bien, o quizás cuando suena en la radio la gente que hasta ayer te ayudaba y te arrimaba el hombre ya empiezan a verte de otra forma, y entonces empieza a venir lo de vendidos, y de vendidos a asesinos pasamos (risas). Pero eso está en las reglas del juego, tú tienes que hacer tú papel, cuanto más claro lo tengas mejor para ti y mejor para el público, pero a veces tienes que asumirlo y no siempre aciertas, a veces tienes que asumir tus errores y a veces le das a la gente lo que tú crees que debes hacer. Yo en eso sí que creo que podemos estar orgullosos de que en su momento hicimos la apuesta y entramos en radio y entramos fuerte, pisando con mucha energía, sonó y no era barato, aquello sonaba como un cañón, de hecho era conseguir que sonase en radio algo que un año antes difícilmente pensabas que pudiera sonar. Se hizo y a partir de ahí muy bien. Rentabilizamos mal por las razones que fuesen, pero a partir de ahí hemos seguido intentando hacer cosas, y yo estoy muy orgulloso de la gente con la que he tenido la fortuna de poder tocar, Tony de Juan, Eduardo Pinilla, Enrique Ballesteros, Cutu, para mi ha sido un privilegio. Cuando pasa el tiempo dices “¿deberíamos estar pa sopitas en buen vino?”, pues tampoco me apetece, a mi me encanta seguir disfrutando con ellos, e incluso ofreciendo lo que el tiempo también ha madurado, porque la forma de tocar de Eduardo, aunque siempre ha sido un excelente guitarrista para mi, va evolucionando y siendo de otra forma, más completa, y todo eso hay que enseñarlo. No hay porqué decir “si ya hemos escuchado a este chico”, has escuchado al Eduardo de hace diez años, pero merece una oportunidad de ver como ha aprovechado esos diez años tocando, yo creo que esa es una de las virtudes. Si necesitamos una botella de oxígeno, las que se van por las que vienen.

¿Cuándo y cómo se puso fin a la aventura de Coz en su momento?
E: La verdad es que no se puso fin de forma radical, pero sí llegó un momento en el que cada uno tenía que compaginar otros trabajos u otras cosas, y entonces tienes menos dedicación y vas un poco dejándolo. Pero realmente, aunque no con el mismo contacto, siempre hemos tenido las mismas ganas de seguir haciendo cosas, aunque el mercado va cambiando y en cuanto desapareces dos o tres años ya no puedes aspirar a estar en el mismo festival en el que estabas antes. Te acabas centrando en los otros negocios paralelos, cada uno en los suyos. Pero realmente no hemos abandonado nunca, el decir se acabó no…
J: Hubo un momento de inflexión en nuestra carrera, que no pudimos sostener la jugada, porque por ejemplo Eduardo con Buning sí la han llevado muy bien, o Rosendo como decíamos antes, nosotros no, pero porque posiblemente hemos recibido cornadas duras, yo recuerdo un álbum que hicimos en Ibiza, que se titulaba ‘Legítima Defensa’, lo cual daba ya idea de que te sentías atacado, e igual no eras tan importante como para que alguien se preocupe de ti, pero tú te sentías atacado. Hicimos entonces ese álbum llamado ‘Legítima Defensa’, que creo que era un buen álbum con un puñado de canciones interesantes, donde una vez más Eduardo hace un trabajo excelente, y además en un record de tiempo, porque él estaba de gira con Luz Casal, tenía que volar a Ibiza, se tenía que marchar corriendo y volver dos o tres días después, en un tiempo hicimos lo que yo creo que fue un buen álbum. Hasta tal punto que incluso los expertos y los críticos de entonces dijeron que era un buen álbum, pero ¿cómo decían que era un buen álbum? Yo recuerdo una crítica que me sentó como un puñal en el hígado, porque pensaba si era verdad, porque era amigo, nos quería y nos estimaba, pero la crítica era “de acuerdo que Coz es un cadáver andante, pero me parece que es un álbum excelente y tal, ¿debo por eso merecer la horca y debo pagar por tal?”. Para decir que estaba bien el álbum nos ha llamado cadáver y nos ha dicho que tal, como diciendo que le iban linchar (risas). Hay algo equivocado, la verdad es que debimos hacer algo muy mal porque la verdad es que era un buen álbum y creo que vendió 120 copias, porque la circunstancia era tan tensa que la compañía de discos no quiso hacer nada, y si funciona ya invertiremos y si no nada. Peleábamos con la compañía, porque teníamos un problema y si nos ayudaban podíamos salir, pero si no nos ayudaban nos hundiríamos, pero nos dijeron que no era su política invertir en un grupo, primero lo sacaban y luego a ver que pasaba. Eso nos tiró para abajo mucho, en aquella época hicimos una campaña de promoción de nuestro disco bastante buena, pero era otra paradoja más de Coz, era la campaña de promoción de un disco que no teníamos, que la compañía había retirado del mercado. Aquello nos provocó un impás, del que vino un parón, también por ley natural, que vas dejando de ser interesante, y el rock aparte se iba radicalizando, vino aquella fiebre de que los heavys dominaron la tierra, y vino aquella presencia del heavy, que significaba que lo duro durísimo era la medida de todas las cosas, por lo que nosotros éramos unos mariconcetes al lado de ellos, por lo que te vas apartando, y lo que dice Eduardo, se está dedicando cada uno a otras cosas, pero a otras cosas todas dentro del mundo de la música. Eduardo montó unos locales de ensayo parecidos a éstos en Madrid, que era La Factoría, vas trabajando en esas cosas y eso te quita mucho tiempo, y luego si no suena el teléfono y no te llaman, y los managers tampoco tienen excesiva confianza en ti, o alguien te hace el boicot, porque dicen “yo si van estos no voy”. Pasan muchas cosas, pero eso es demasiado mirar atrás. Luego surgió que yo tuve un trabajo al otro lado de la industria, era un vendido vamos, me pasé al otro lado, estuve trabajando de editor con Emi y después con Sony.
E: Director General de la editorial de Sony, aquí primero y después se marchó a llevar Latinoamérica.
J: En ese tiempo, obviamente, yo al estar en Latinoamérica cada uno estaba haciendo su vida. Ahí es donde no estamos. Pero cuando he vuelto, mis malas artes consiguen volverles a liar. Yo creo que tampoco es para tirar campanas, pero creo que sí puedes tener un huequecito, con cierta modestia y con cierta ambición también, hacer lo que haces, y si lo haces mejor o lo haces peor, para alguien le tiene que resultar interesante.

¿Digamos que esto no es una vuelta para hacer una gira, sino una vuelta de Coz para quedarse?
J: Ojalá pudiera ser así.
E: Sí, vamos a intentarlo, aunque si ves que chocas contra la pared tendremos que pensarlo, pero en teoría se trata de estar ahí y funcionar. Lo que pasa que lo que comentaba Juan al respecto de esta discográfica, es la medida que se toma hoy en día, se saca un disco y esperan a que funcione sin más para empezar a apoyarlo. No se dan cuenta de que es al revés, si no lo promocionas nadie se entera y no se vende, y si no se vende no se pone dinero porque no se ha vendido.
J: En mi experiencia con las compañía de discos siempre he sabido que lo más difícil era vender las primeras copias. Ahí tuvimos un caso en Sony que era Mónica Naranjo, una chica que había vendido 3.000 discos del primero aquí, pero que había vendido seiscientos o setecientos mil discos en México, y sacó el disco aquí y los planes de la compañía eran ver si se podían vender 20.000. Cuando quieres vender 20.000 haces la inversión, y vendió un millón. Si tú haces la inversión inicial, el producto tiene que ser bueno y tienes que contar con la fortuna, pero si tú empujas el carro para que se mueva hay veces que se va por la pendiente a toda máquina. Yo creo que ese es el error de decir “a ver que pasa, parece que está vendiendo pues ahora sí invierto”. Es un test letal para muchos grupos, no se invierte si no se ven resultado; no, se verán resultados si inviertes. La respuesta correcta a “¿qué me va a costar esto?” es decir “¿cuánto quieres ganar?”. Si quieres ganar mucho, te va a costar, pero vas a ganar mucho. Y eso son los condicionantes que están pasando con Burning ahora, con un disco nuevo, acústico, muy bien planteado, y se le hace poco caso porque las compañías no tienen ese interés. Uno tiene que tener en cuenta que nadie dijo que iba a ser fácil, siempre es difícil, por lo que tienes que hacerte tu plan como nosotros, desde una relativa modestia mezclada con ambición de decir “¿porqué no vamos a poder trabajar?”, el que quiera que nos contrate. Si no nos quiere nadie, entonces complicado, pero si nos quiere alguno tú vas e intentas enseñar tu muestrario y a contribuir en cierta forma a un panorama que está un poco, en mi opinión, casi castrado. Es un panorama en el que no hay más que ver lo que se lleva, tú coges los periódicos, El País, El Mundo, y lo que se llama las músicas minimalistas, de minorías y minorías, tienen unos espacios, el saudí no se cuantos que toca un ukelele toca en el Palacio de Congresos y Exposiciones, y aquello vale un montón de euros la entrada y la gente se va allí. Tienen una repercusión las llamadas músicas minimalistas, músicas muy particulares, que son como muy privadas, pero resulta que les dan una cobertura impresionante en periódicos sobre todo, en radio tiran más hacia cosas de batalla. Pero ¿cuanto hace que no ves a Rosendo en la tele? Y sin embargo Rosendo hace cincuenta conciertos al año. Hay una sociedad en la que parece que se construye una operación de marketing en la que lo que hay es lo que alguien decide que es lo que se lleva. Hay otro mundo que se mueve detrás, todo el mundo del rock, dónde parecería que en España no hay heavys, en los medios de comunicación parece como si no existieran, solo cuando te vas a tomar una copa. Es más moderno ahora un señor que hace jotas arábigo-catalanas con textos de Dibili Mandoño, y está recuperando los ritmos sefardís de la celta gálica. Y le dan una cobertura impresionante. Luego hay un mundo que se mueve donde está la gente joven, y ahí es donde estamos o donde quisiéramos estar.

¿Qué esperan Juan y Eduardo, que es lo que espera Coz de esta vuelta?
E: Esperamos empezar a divertirnos y con eso intentar ver si divertimos a los demás, y a partir de ahí, como nos gusta tocar, nos gusta componer, nos gusta ensayar… bueno ensayar ya menos, entonces es un poco una prueba. Pero una prueba convencida de pensar que sí hay un espacio y un sitio, está todo mal para este sector, pero lo interesante es que puedas tocar y divertirte, y con eso conectar con la gente, porque nos ha pasado muchas veces. Hoy va a ser un poco terrible por el sonido y tal y cual, por lo que empiezas a estar un poco preocupado, pero ahí está la experiencia de los años, de pensar que hay que divertirse y divertir.
J: Yo creo que la modesta aportación del grupo al panorama en su día, dónde nosotros nos llevábamos muy bien con Rosendo, pero desde que ya es muy famoso y nosotros menos hace mucho que no le veo, pero cuando éramos colegas y estábamos en el mismo barco, el mensaje de Leño en aquél momento era “es una mierda este Madrid que ni las ratas pueden vivir”. Entonces nosotros pensamos que era tiempo de ofrecer una cosa más amable, que vende menos, “ponte más guapa nena, ponte taconcitos, ponte minifalda”. Eran mensajes casi antagónicos, pero luego la sociedad se fue hacia nuestro rollo. Ahora la gente está orgullosa de ser de Madrid o de ser de Soria, cosa que antes no lo era, y nosotros íbamos con mensajes que vendían menos, pero son coherentes a la hora de cooperar en momentos en los que estábamos saliendo de un determinado régimen político más duro y yendo a otro. Hay que dar el salto, por lo que el mensaje parecería que como se llevó al otro régimen ya no haría falta, pero me temo que sí, todavía hacía falta un tipo de mensaje de ser más sensato. A mi los chicos del grupo me toleran mucho, pero amigos y tal me decían “a ti te falta un poco de huevos, es que esas canciones tan chichinabo, es que no hay un taco”, pues no veas lo que costaba hacer una canción sin soltar un taco, es mucho más fácil hacerlo de la otra forma, pero se trataba de aportar eso al margen de otras cosas, música dura o fuerte, pero intentando ser un poco elegante, descongestionar un poco, porque para sufrir mucho y estar puteado ya estás bastante. No participamos en aquél rollo más negro, más denso, que vendía más, pero por eso pienso que hay que haber de todo, y no está mal que nosotros aportemos nuestro granito de arena al asunto. Por un lado había mucha gente que coreaba lo de “es una mierda este Madrid”, y por el otro lado estábamos nosotros, poniéndonos monos y aportando buen rollito, un talante que se lleva mucho ahora. Teníamos un talante conciliador.

¿Os sentisteis unos adelantados a vuestra época, unos incomprendidos tal vez?
J: No, yo creo que adelantados a su época son los genios. Éramos gente de nuestra época, pero aportando esa diferencia de relativa sensatez que vende menos.
E: Yo creo que sí hemos estado seis meses o un año por delante. A nosotros nos costaba porque se puso de moda la New Wave, y nosotros estábamos haciendo un material que abarcaba mucho más que el rock. De repente pasamos de eso a una época en la que vino el rock duro y el heavy, siempre estábamos delante de lo que pasaba después, por lo que nos pillaba detrás diciendo “a lo mejor tendríamos que haber echo esto otro”. Pero siempre hemos estado seis meses por delante, o por detrás. Por delante yo creo, quizás es una tontería, pero ves que te pasa. Lo que nosotros hemos hecho, ahora lo está vendiendo toda esta gente, pero nosotros lo hemos hecho cuando la gente no lo conocía, y ahora que se hace famoso nosotros ya no estamos ahí, y se forra tal o cual, algo de eso ha habido.

¿Qué representa la música para vosotros, qué representa el rocanrol?
E: A way of life.
J: Sí, es que es un futurible difícil de imaginar. ¿Cómo sería mi vida sin música? Hay gente que vive sin ojos y tiene una vida intensa, pero a uno le cuesta muchísimo pensar en tu vida sin la música. Yo creo que para todos nosotros, pero para mi en particular ha sido una forma de realizarse como ser humano en un momento determinado con problemas. Es la forma de manifestar tus inquietudes políticas, humanas y tal, a través de la música, hicimos lo que pudimos entonces y hacemos lo que podemos ahora. Uno se muere cuando le olvidan, por eso nosotros a veces hemos estado muertos, pero esa es la duda, tú haces lo que crees que tienes que hacer en cada momento con relación al tiempo que te toca vivir y la sociedad en la que estás, y esa es una aportación. En cierta forma a veces hemos sido demasiado sensatos, si nuestro mensaje hubiese sido un poco más agreste… yo siempre recuerdo que estábamos grabando en Londres y Vicente Romero me dijo, porque Eduardo lo estaba haciendo muy bien, a Vicente yo creo que le gusta mucho como toca Eduardo, pero Vicente conmigo me pedía un esfuerzo en cantar más agresivo, me decía muy desesperado, porque es un hombre que sabe mucho, “es que así nunca entraréis en la antología del rock” (risas). Yo decía que me temo que es verdad que nunca entraremos, pero lo que queremos hacer es lo que creemos que es, primero lo que sabes hacer, y después lo que crees que es adecuado para ese tiempo. Yo no me imagino a Eduardo diciendo voy a hacer una música muy oscura, muy heavy, le veo más elegante, y pensaba ¿es que no hay sitio para un guitarrista elegante en esto? Claro que lo hay, porque desde Brian May a Steve Vai son guitarras elegantes. No todo el mundo tiene porqué ser Ozzy Osbourne, no es que le tenga mucha simpatía, aunque me gusta verlo en esa serie en la que sale. Pero a la hora de decir es que se lleva, él es multimillonario, pero me pediría a mi Eduardo que yo me coma murciélagos en el escenario, si es que no puedo, y yo creo que hay sitio para todo y eso es lo bueno, y esto no significa una descalificación para Ozzy Osbourne, simplemente que yo quiero hacer otras cosas, buscar en la gente un poco de sensatez, y eso a veces se entiende, a veces se hace mejor y a veces se hace peor, y conseguimos comunicar o no. Es la gran magia de la comunicación, ahora estamos hablando y resulta que yo hablo mucho, Eduardo a lo mejor menos, y con solo dos palabras que diga uno ha dicho muchísimo más que todo lo que yo me estoy enrollando. Por eso, ¿qué es la música? Para mi una forma de vida, nada menos que vivir, así que hay que ponerse las pilas.

Sobre el próximo disco, ¿algún detalle más que podáis comentarnos?
J: Se enteró Joaquín Sabina y nos dijo “estáis grabando un disco con no se quién y yo no estoy ahí”, yo le dijo “Joaquín, lo que tú quieras mi rey, pero me parece que no te va a dejar la compañía. Entonces él dijo “a mi la compañía me la suda”. Como yo estaba trabajando con la industria propuse ir yo a hablar con su compañía, y me fui muy ingenuo a hablar con ellos, me tiraron de las orejas, me llamaron de todo, y les dije “pero si es una cosita muy modesta; pues por eso, Joaquín no debe hacer cosas modestas…”. Total, no es que no le dejasen a Joaquín, no me dejaron a mí y yo me sentí mal ahí, pero era una cosa en la que quería participar Joaquín, y de haberla hecho en su momento hubiese sido genial, porque tuvimos participando a Alejandro Sanz, a Manolo Tena, a José Carlos Molina. Lo de Alejandro se grabó, pero luego la compañía no dejó que saliese, pero teníamos la cara más rockera y más bonita de Alejandro, se hizo un “Más Sexy” genial. Comparando como canto yo el “Más Sexy”, llega Alejandro que canta muy bien y así lo hizo, teníamos un álbum muy bonito, y de haber contado con Sabina ya… Era todo con gente que teníamos algo que ver, no era artificial. El hecho de que Antonio García de Diego cantase el “Imagínate” era una venganza personal del grupo, porque cuando grabamos el álbum hace un montón de tiempo, el hombre más enamorado de John Lennon que había en el país era Antonio García de Diego, un musicazo impresionante, que ahora es el director musical de Joaquín Sabina, y él estaba en Franklin, estuvo en Superstar, es un gran guitarrista, toca las teclas, cantante. Yo le llamé para decirle que teníamos una canción dedicada a Lennon, que es muy sentida y nos salió así, y pensaba que la debería de cantar él. Vino Antonio a cantar, y el productor que teníamos, que era un chico muy majo y le tomaba el tiempo a Eduardo mientras yo intentaba poner orden. El productor entonces dijo “pero es que este tío canta muy bien, y entonces el cantante de la banda va a quedar en ridículo”. Yo pensaba “pero este mentecato…”, es como si tu coges a Joe Cocker y le poner una negras, pero como las negras cantan muy bien le quitas a las negras. Pues resulta que en la grabación original se oye a Antonio García de Diego de lejos, muy bajito, para que no me avergonzase a mí, y yo veinte años con eso encima, por lo que cuando pudimos grabarlo le dije “Antonio, a grabar, todo el tema para ti”. Quiere decir que ese era el espíritu de hacer un álbum con gente que tenía algo que decir. Lo de Joaquín tenía mucho sentido, porque nosotros tuvimos a Joaquín de telonero, con lo cual había buen rollo. Cuando piensas aquello de tenerle nosotros de telonero, cuando ahora nos puede comprar a todos para tenernos de esclavos (risas). Era gente con la que tenías que ver, y ahora piensas en sí le puedes añadirle algunas personas con las que tienes que ver y sientas esa química. Lo bonito es que hay gente que te considera de los suyos, ya hemos dejado de ser unos extraños de fuera, el tiempo nos ha hecho madurar a todos y la gente lo ve con mucha más tolerancia, no dejamos de ser un grupo con treinta años a las espaldas de hacer conciertos, y nos han tratado como de los suyos, lo cual desde hace mucho tiempo no sucedía, éramos demasiado heavys para el pop y demasiado popis para el heavy, estábamos en tierra de nadie. Ahora, viendo los tiempos como van, creo que se ha radicalizado tanto todo hacia el otro lado que nosotros estamos de lleno en este lado. No son buenas noticias, lo son para nosotros que por lo menos tenemos un lado, pero es malo para la música al seguir diciendo que seguimos siendo los apestados. Se ha llevado todo al terrenos de lo sofisticado, y pienso que mal deben de estar las cosas cuando nosotros somos ya de este lado sin discusión (risas). Eso en parte es duro, y nosotros tenemos que hacer un trabajo y mostrar ya no solo lo que hacíamos sino lo que queremos hacer con vistas de futuro, y si tenemos oportunidad lo haremos.

por j-kaos

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