UNA CUESTION DE ¿JUSTICIA?
Como sanguijuelas que chupan la sangre hasta secar la última gota, ávidos carroñeros dispuestos a no desperdiciar una sola oportunidad de sacar tajada y engordar su buche, ellos siguen siendo los de siempre, la Sociedad General de Atracadores y Estafadores, especie característica de la fauna más detestable de cuantas campean por la realidad del ser humano en este planeta. Así, nos llega ahora la penúltima de este grupúsculo de trasnochados, después de continuar desarrollando su actividad diaria de robo a mano armada hacia cuantos grupos de rock intenten llevar su directo a pequeños locales. Tiene pues narices que ocupen su cúpula directiva individuos como “Teddy Flautista” o “Mamoncín”, los cuales en su tiempo se hicieron llamar a sí mismos rockeros. Allá cada cual con su conciencia, si es que algún día la tuvieron. La nueva y como siempre bochornosa actuación de esta sociedad, capaz de hacer palidecer al mismísimo Al Capone con unos métodos de legalidad más que dudosa, tiene como objetivo defender ese impuesto revolucionario que, bajo el nombre de remuneración compensatoria por copia privada, grava cada uno de los CD-R o DVD-R que adquirimos. Con dicha finalidad exponen un manifiesto firmado por hasta 129 asociaciones y personalidades. Curiosamente en el listado de las mismas no se observa ninguna vinculada al mundo del rock u otra serie de géneros musicales no mayoritarios, siendo por contra engrosado por lameculos empedernidos generalmente sirvientes del poder establecido. Dice el susodicho comunicado en su primer apartado: “La remuneración por copia privada existe desde hace más de 40 años en Europa”; en primer lugar deberían darse cuenta, en pleno siglo XXI, que la tecnología avanza y limitarla con caducos gravámenes en nada contribuye a su desarrollo. En el siguiente apartado afirman que “Los soportes analógicos han desaparecido casi por completo del mercado”; entiendo yo con ello que necesitan encontrar nuevas fuentes de financiación para seguir manteniendo su altísimo nivel de vida, así como el de sus amigotes, o acaso no quieren darse cuenta que el soporte digital tiene bastantes más utilidades que el analógico (en muchos casos no relacionadas con la copia de discos o películas, como la copia de datos). La tercera afirmación tiene miga: “La remuneración por copia privada nada tiene que ver con la lucha contra la piratería”; completamente falso, ya que ambas minan las arcas del señor “Flautista” y sus secuaces, y como tal, han de ser objetivo prioritario a eliminar por sus sicarios. Continuando con sus reflexiones de taberna, indican que “El canon de copia privada en España es de los más bajos de Europa”, y el pollo, la leche o la gasolina (no te jode), al fin y al cabo España es uno de los países con renta per cápita más bajos de Europa (al menos de la Europa que estos tipos reconocen). “La Copia privada sirve para financiar actividades culturales y asistenciales”; aún tengo dudas de si se refieren a las vacaciones de esquí en Baqueira de la cúpula directiva de la mencionada sociedad o los torneos de golf en Marbella de los susodichos, lo cierto es que los jóvenes músicos actuales siguen viéndoselas y deseándoselas para encontrar locales asequibles y con las mínimas garantías de seguridad, salas de directo donde poder actuar sin perder excesivo dinero o medios técnicos necesarios para poder plasmar sus creaciones sin empeñar hasta el alma. Punto sexto: “La remuneración digital es aún más económica que la analógica”; y los euros cuestan bastante menos de fabricar que los doblones de oro, aunque claro, parece que seguimos anclados en la época de Torquemada. “Según la ley, los deudores del canon son los fabricantes y los importadores de CD”, afirman en su séptimo apartado; gracias por comentármelo, cuando vaya a la tienda a comprar cds llamaré al importador de turno para que pague su parte correspondiente… “Los colectivos anti-canon no respetan el mundo de la cultura”, para finalizar con su último epígrafe; claro, seguramente después de escribir estas líneas sea considerado un activista en busca y captura de esta serie de colectivos anti-canon, prófugo en rebeldía del sistema y muy peligroso para la sociedad. Hay que ver lo que da de sí la imaginación cuando sobra el tiempo y ven peligrar los millones, pero la realidad más evidente es que la gran mayoría de los artistas siguen pudriéndose en un pozo sin fondo del que ni la industria del disco ni esta sociedad de piratas del Manzaneras van a conseguir sacarles algún día, aunque, ¿acaso les interesa? Si realmente fuese así, que mejor manera habría de hacerlo que el eliminar ese diez por ciento de tajada que se lleva esta sociedad sin sentido de cada disco original que se vende en las tiendas, destinando dicho porcentaje directamente a los artistas que al menos pasarían a percibir un 10% más frente al ridículo porcentaje percibido en la actualidad. Para que luego hablen de “una cuestión de justicia”. Salud y rocanrol,
j-kaos