S.O.S. ROCANROL
Desde siempre he mantenido una postura en cierto modo crítica frente a la industria discográfica, o al menos respecto a aquellos abusos de la misma que he considerado faltos de coherencia hacia al público en general, partiendo desde la propia Sociedad General de Autores y continuando por los intempestivos precios de discográficas o promotores canallas. Sin embargo, en esta ocasión me corresponde traspasar la línea en aras de ejercer una autorreflexión sobre una determinada casuística que impera a cada día en mayor grado dentro de esta historia que un día se dio por llamar música y hoy se balancea entre el negocio y la crisis.