COWBOY DESDE EL INFIERNO
En ocasiones las pesadillas traspasan la ficción de los sueños para despertarse cruelmente inmisericordes con la realidad de este mundo desquiciado en el que, por desgracia, cada día nos sorprenden menos las magnitudes que la locura de la mente humana puede llegar a alcanzar. La noticia corrió como la pólvora a través de las listas de distribución de Internet, pero la fiabilidad de las fuentes nos hacía desechar la idea de que cualquier broma de mal gusto hubiese dado lugar a otro rumor malintencionado. Esta vez la certeza de los hechos hicieron transmitir un frío escalofrío en nuestro frágil cuerpo, cual casual marioneta como pieza más de ajedrez dentro de un tapiz de imprevisibles movimientos, guiado por unos ojos atónitos que apenas podían dar fe a la noticia que directamente desde Estados Unidos se filtraba por nuestros mails. Dimebag Darrell, quién fuese guitarrista y alma máter de una de las bandas más influyentes del rock en los últimos años, Pantera, quizás el decisivo eslabón entre el thrash de los ochenta y el nu metal del 2000, era asesinado en Columbus, Ohio, durante el transcurso de una actuación de su banda actual, Damageplan, cuando apenas las notas del primer tema abrían una trágica noche negra. Nathan Gale, un despechado fan de Pantera de 25 años, trastornado aparentemente por la disolución de la mencionada mítica banda de los noventa, y quién sabe por qué oscura razón más, se abalanzaba sobre el escenario abriendo fuego contra Dimebag, así como sobre parte del equipo de seguridad y el mismo público, causando, además de la muerte del propio guitarrista, la de un miembro del personal de seguridad y dos seguidores del grupo, unidas todas ellas a la suya propia tras ser abatido posteriormente. Quizás estos hechos sean solo una más de las consecuencias del modélico sistema propugnado por la respetable sociedad americana, esa nación que presume de ser la primera potencia mundial, potencia quizás en términos económicos o belicistas, pero con una pobreza moral y social tan pronunciada que ni tan siquiera puede permitirse alcanzar el status de país en vías de desarrollo en aspectos tan fundamentales para la dignidad del ser humano, propiciando por el contrario entre sus ciudadanos la exaltación de determinados absurdos valores como el patriotismo o la violencia hasta lograr reducir el valor de la vida humana a cotas tan ínfimas tales que hechos como el sucedido en Columbus, lamentablemente pertenezcan con habitualidad a su crónica diaria. Es cuanto menos indignante la facilidad de obtener una licencia de armas y llevar un revólver en el bolsillo en un país tan extremista en los diferentes aspectos de entender las libertades, contrastando, por poner un ejemplo, con las limitaciones en el consumo de tabaco, tal como los propios Tierra Santa nos comentaban tras su regreso de la gira por Estados Unidos dónde, a pesar de venir del otro lado del charco para actuar, eran cacheados por el personal de la propia sala donde actuasen con el fin de impedir la introducción de cigarrillos en la misma dada la férrea legislación existente sobre dicha materia. Mucho deberían reflexionar los “iluminados” dirigentes de las barras y estrellas, pero lo único cierto en todo esto es que, desde una lamentable fecha, curiosamente, un 9 de Diciembre, el mismo mes y el mismo día que otro loco nos arrebató también de forma incomprensible, veinticuatro años atrás, a otro gran genio de la música, John Lennon, ya nada en el mundo nos podrá devolver la presencia de Darrell Abbot, ni a su familia y amigos, ni sobre las tablas, impresionando sobre ellas con sus siempre estremecedores solos. Su música y su recuerdo es lo que nunca nadie podrá borrar y permanecerá para siempre grabado en nuestros corazones. Gracias amigo. Salud y rocanrol,